Colin Firth, portada de Gentleman Octubre

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Colin Firth, portada Gentleman Octubre
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Colin Firth, portada Gentleman Octubre

Colin Firth (Grayshott, Hampshire, Inglaterra, 1960) lucha contra su imagen de gentleman serio en películas como la que está estrenando estos días en España, Kingsman: El círculo de oro. Gentleman ha hablado con él.

Un caballero divertido
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Un caballero divertido

De regreso ahora como Harry Hart en Kingsman: El círculo de oro, Firth sigue celebrando sus escenas de acción que nada envidian a las de otros espías famosos. “Es mejor que interpretar a James Bond, papel que me han ofrecido más de una vez. Prefiero mantenerme alejado de un legado tan grande y ser libre para elegir películas que realmente quiero hacer”, dice. Ya volverá a la seriedad en próximos filmes, como Kursk o The Mercy.

Profesionalidad y humor
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Profesionalidad y humor

"Kingsman es una mezcla de rigurosa planificación y meticulosa preparación. Pero también está llena de la diversión y espontaneidad que uno siempre espera transmitir a la audiencia. Siempre me he esforzado como actor en unir esas dos cosas: profesionalidad y humor", asegura Firth.

Una gran trayectoria
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Una gran trayectoria

Hijo de profesores universitarios de literatura y religión, sus padres hablaban ‘el inglés de la BBC’, y en casa se respiraba alta cultura, pero su colegio en Hampshire era lo contrario, así que decidió ponerse al nivel de sus compañeros de clase más rural. Perdió el interés por el estudio y lo ganó por la interpretación: a los 10 años empezó a participar en obras de teatro y a los 14 ya había decidido que sería actor. Tras su paso por los prestigiosos National Youth Theatre y Drama Centre London, a los 23 años consiguió su primer papel sobre las tablas y en pantalla, Another Country. En 1989 lograba su primer protagonista, Valmont, de Milos Forman. Y en 1995 se convertía en una estrella mundial gracias a su papel de Mr. Darcy en la serie Orgullo y prejuicio. Como no se sacudía la imagen de galán, decidió explotarla: desde Love Actually a otro Darcy, el de El diario de Bridget Jones. En Mamma Mia! también era el más elegante, pero sirvió para descubrir otra faceta de Firth: la que disfruta exhibiendo en Kingsman, volverá a explotar en la secuela del musical de ABBA y en la muy esperada Mary Poppins Returns.

En contra del 'Brexit'
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En contra del 'Brexit'

Ante la pregunta "¿qué significa Harry para usted?", Firth responde: "es un hombre que hace cosas que yo jamás podría hacer, y en parte es porque conocí a Matthew muy al principio y él creó los personajes a nuestra medida. Puede que no sorprenda a la gente, porque me han visto interpretar a muchos gentlemen, pero hay algo en este personaje que lo hace más accesible.

Decidido a dar un paso más allá en su carrera, Colin Firth ha empezado a producir películas. Por un lado, levanta proyectos en los que quiere participar y nadie pensaría en él. “Porque tengo la edad equivocada, el sexo equivocado, la nacionalidad equivocada”, dice. Y, por otro, busca historias que le emocionen aunque no haya papel para él, como Loving. “Es muy emocionante tener la libertad de contar historias que no hablen solo de hombres ingleses de mediana edad”, explica. Y pone énfasis en lo de “ingleses”. Casado con la diseñadora italiana Livia Firth, desde hace 20 años, se autodefine como “ciudadano del mundo”, y ha rechazado y criticado abiertamente el Brexit.

'La sastrería'
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'La sastrería'

El director de cine británico Matthew Vaughn es cliente de la sastrería Huntsman desde que se hizo allí su primer traje a medida, con 18 años. Situada en el número 11 de Savile Row, en Londres, recuerda a un club de caballeros: sillones de cuero, imágenes de ilustres clientes, una mesa de billar, una chimenea. Fue durante un fitting cuando Vaughn tuvo la idea de ambientar allí Kingsman: Servicio secreto, su película de espías protagonizada por Colin Firth. Hablamos con Campbell Carey, co-cortador jefe y director creativo de Hunstman.

La elección de la tela es la clave
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La elección de la tela es la clave

Según Carey, la decisión más importante que hay que tomar al hacerse un traje a medida es la elección de la tela. "Es clave, porque el cliente tiene que asegurarse de que encaja en su estilo de vida y en la situación en la que llevará el traje. Con nuestra ayuda, nuestros clientes pueden elegir entre 8.000 tejidos distintos", afirma.

¿Cómo se crea un traje de Huntsman?
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¿Cómo se crea un traje de Huntsman?

Crear un traje dura diez semanas, con 80 horas de trabajo manual que se lleva a cabo enteramente en las instalaciones de Savile Row. Todo comienza con un lienzo en blanco. Basándose en más de 30 medidas que toman del cliente, en el primer fitting dibujan su silueta. Sus medidas son trasladadas a un patrón de papel, que se coloca sobre el tejido elegido y se corta. La pieza se hilvana para otra prueba. Dibujan los ajustes necesarios en la tela, y el traje se desarma y se cose entero. El proceso se repite dos veces más, y en cada una de ellas se añade otra dimensión al traje, que ya empieza a parecerse más al producto acabado. Hay un fitting final para dar los últimos retoques.

Distinto a los demás
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Distinto a los demás

La silueta Huntsman es distinta a las demás; "fue creada por nuestros sastres como un híbrido entre la chaqueta clásica de montar a caballo y una de etiqueta. El resultado es una prenda maravillosamente elegante, definida en la cintura, con líneas limpias, hombros estructurados, ecos sutiles de la sastrería militar y, tal vez lo más notable, cierre con un solo botón. El resultado final es favorecedor y muy british", asegura Campbell Carey.

Todo es a medida
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Todo es a medida

En la imagen, un traje a medida Huntsman. Considerados los más caros de la calle Savile Row, un dos piezas parte, aproximadamente, de las 5.000 libras (unos 5.600 euros), precio que se justifica en el talento de sus cortadores, la calidad de sus tejidos y el máximo nivel de personalización, que admite cualquier petición del cliente, desde una chaqueta con las sisas plisadas para un director de orquesta, hasta un forro con el salmo favorito de Martin Luther King.

El caballero Huntsman
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El caballero Huntsman

Ante la pregunta "¿quién encarna al caballero Huntsman por excelencia?", Carey, duda. Pero, al final, se decide. "Creo que hay demasiados para mencionarlos a todos. Si tuviera que elegir uno sólo, creo que sería Gregory Peck, un hombre cuyo estilo y elegancia trasciende generaciones. En Huntsman seguimos utilizando las prendas del archivo de Peck como inspiración, y de hecho, algunas de ellas han influido nuestra colección de ready-to-wear. Y no puedo dejar de mencionar a Alexander McQueen, otro icono de estilo y fiel cliente de Huntsman".

Expansión
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Expansión

Huntsman acaba de abrir una sucursal en Nueva York, y organiza regularmente trunk shows en distintas partes del mundo. Latinoamérica está en el horizonte. "Sin duda, estamos considerando expandir nuestros trunk shows y nuestros tours a distintas partes de Latinoamérica. Nuestros sastres están abiertos a acudir a cualquier destino donde sus servicios sean solicitados y, definitivamente, México está en lo alto de la lista", adelanta.

Campbell Carey, el cortador
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Campbell Carey, el cortador

Carey explica que estudió "Diseño de Moda y Textil en el Scottish College of Textiles. Desde mi tercer año ya sabía que me quería centrar en la moda de hombre y, más específicamente, en la sastrería a medida. Conseguí unas prácticas en Kilgour, French & Stanbury, y al terminar la carrera me hicieron aprendiz. Crecí dentro de la compañía y en 2009 me convertí en cortador jefe. Desde allí me trasladé a Douglas Hayward, donde fui socio de 2009 a 2013. En Huntsman ahora soy el cortador jefe y director creativo, cuando siempre la había considerado la joya de la corona de Savile Row, me hace sentirme como en casa".

Fue hace siete años, en ese momento brillante en el que, mientras seguía recogiendo halagos y premios por su papel en Un hombre soltero (2009) le empezaban a llegar los de su interpretación del monarca tartamudo en El discurso del Rey (2010), cuando Colin Firth pensó que lo único que le faltaba a su filmografía era un poco de acción en una gran producción. “No me bombardean con ofertas de ese tipo, y las que me han llegado han sido tan ridículas que ni siquiera las contemplé, pero tampoco me resisto a salarios de 20 millones de dólares –dijo entonces–. A veces cojo un trabajo porque hay gente con la que me muero por trabajar y a veces por no tomarme tan en serio a mí mismo”. A pesar de su imagen de último gentleman británico, Firth se siente más a gusto cuanto menos encorsetado está. “Una vida muy seria, llena de películas intensas, me vuelve loco. Necesito, y por suerte lo he tenido, un menú variado. Como aquel verano extraño que rodé al mismo tiempo Mamma Mia! y Génova (2008)”.

[Lea también: Huntsman, el traje hace al hombre]

Buscando acción y divertirse, cuatro años después, le llegaron el personaje y proyecto hechos a su medida: Harry Hart, el espía de la vieja escuela, por sus trajes y sus maneras, que debe formar a un nuevo agente, Eggsy, en Kingsman: Servicio Secreto. Inspirada en un cómic escrito por el propio director de la película, Matthew Vaughn, acabó siendo un éxito mundial que consiguió incluso que se multiplicaran las ventas de los trajes de doble botonadura en Corea del Sur. Y por eso, aunque al final de aquella película moría, decidieron que no habría secuela sin Colin Firth. / Fotografía: NICOLAS GUERIN

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