Diez 'dandies' de ayer y hoy: de David Niven a Eddie Redmayne

  • Pantalla completa
Peter O’Toole
1 de 20
Comparte la fotografía
Peter O’Toole

Peter O’Toole fotografiado en 1962, el año en que rodó Lawrence de Arabia, la película de David Lean que le llevó a la fama. Nos abandonó hace poco tiempo, pero su larga enfermedad no le impidió hacer lo que más amaba, actuar, y lejos de quedarse en una "vieja gloria" con papeles esporádicos continuó al pie del cañón con diversos papeles en sus años finales (Venus, Los Tudor, Startdust, Cristiada...). Actor hasta el último segundo, dandi hasta el final.

David Niven
2 de 20
Comparte la fotografía
David Niven

En su propia autobiografía, el actor reconoció sus incapacidades para guardar fidelidad a sus parejas. Y es que bajo esa apariencia de hombre tranquilo –véase como ejemplo la imagen, en 1955, leyendo durante el descanso de un rodaje–, Niven no tuvo reparos en engañar a bellezas de la época como Marilyn MonroeGrace Kelly. Un ejemplo de dandismo llevado al extremo de la seducción (quizá mal llevada).

Eddie Redmayne
3 de 20
Comparte la fotografía
Eddie Redmayne

Redmayne respalda la implantación del prefijo Mx. junto a los tradicionales Mr. and Mrs. en la documentación oficial británica. ¿Sabían que nunca asistió a la escuela de teatro? A la del dandismo tampoco. Lo suyo es innato.

Laurence Olivier
4 de 20
Comparte la fotografía
Laurence Olivier

Una de las estrellas indudables del Hollywood del siglo XX. Su polémica vida personal –en la imagen, con la que fuera su esposa, Vivianne Leigh– no le impidió ser adalid de la elegancia en una Inglaterra que no lo ponía fácil para distinguir entre su compacto grupo de dandies. 

Michael Caine
5 de 20
Comparte la fotografía
Michael Caine

Conquistador dentro y fuera del escenario, Michael Caine puede presumir de ser un dandi de los de antes y de los de ahora. Aún sigue vivo y es una de las joyas que aún perduran de la llamada Edad de Oro de Hollywood. En la imagen, junto a la actriz italiana Giovanna Ralli, con quien protagonizó la película Angustia mortal en 1968.

Pierce Brosnan
6 de 20
Comparte la fotografía
Pierce Brosnan

A sus 63 años, Pierce Brosnan ha superado la pérdida de una esposa y una hija a manos del cáncer. Ha sido Remington Steele, Thomas Crown, James Bond, y ha sobrevivido para contarlo. Y después aún tiene tiempo y vitalidad para seguir trabajando con la misma intensidad de siempre. Un luchador nato, ejemplo de superación y profesionalidad constante. Y elegancia.

James Mason
7 de 20
Comparte la fotografía
James Mason

Uno de los dandies más personales de la historia, tanto por su forma de vestir como por su particular voz. Encarnó desde espías, delincuentes y terroristas, hasta hasta a exploradores aventureros o galanes. Todos ellos unidos bajo un mismo patrón: la distinción.

Benedict Cumberbatch
8 de 20
Comparte la fotografía
Benedict Cumberbatch

No es un dandi al uso. A Benedict Cumberbatch le gusta el pisco sour, colarse en fotos de otros y Stanley Kubrick. No le gustan las redes sociales, ni la fama, ni las entrevistas cortas y programadas. Le gusta hablar largo y tendido sobre sus películas, sus personajes, el cine y la actualidad. Definitivamente, un tipo diferente.

Rex Harrison
9 de 20
Comparte la fotografía
Rex Harrison

Otro de los representantes del dandismo inglés lo fue también del arte de la seducción. Harrison estuvo casado ni más ni menos que seis veces. Su elegancia la llevó hasta el final de sus días, tanto es así que la reina Isabel II de Inglaterra le nombró Caballero en 1989, un año antes de fallecer. En la imagen, fotografiado por Baron en 1950.

Dirk Bogarde
10 de 20
Comparte la fotografía
Dirk Bogarde

Los rumores sobre su supuesta homosexualidad –Bogarde nunca contrajo matrimonio– no cesaron a lo largo de su dilatada carrera. En paralelo, el londinense no paró de hacer películas y de representar la elegancia no solo en su forma de vestir sino también en su faceta de escritor. 

Dandismo ilustrado
11 de 20
Comparte la fotografía
Dandismo ilustrado

Pero no solo en este siglo hubo dandies. Hace varios siglos, los elegantes hombres del XVIII ya hacían gala de su elegancia. En la imagen, un banyan de algodón, de 1780, que perteneció a George, príncipe de Gales. Propiedad del británico Brighton Royal Pavilion and Museums.

Oscar Wilde, el dandi original
12 de 20
Comparte la fotografía
Oscar Wilde, el dandi original

Del dublinés Oscar Wilde (1854-1900) puede decirse, citando a Jorge Luis Borges, que puso más talento en cimentar su fama que en su propia obra literaria. El escritor pasó de esteta extravagante en su juventud a elegante caballero en sus años maduros. La camisa de la imagen sobrevive como una reliquia del exilio de Wilde, una de las pocas que después de su funeral. 

Los zapatos de Andy Warhol
13 de 20
Comparte la fotografía
Los zapatos de Andy Warhol

Zapatos modelo Andy Warhol, de Ferragamo, inspirado en el modelo original de la casa, usados con fruición por el hierático, aunque siempre impecable, fundador del Pop Art.

Las americanas, símbolo 'dandie'
14 de 20
Comparte la fotografía
Las americanas, símbolo 'dandie'

Una de las posesiones más amadas –si no la más amada– de un dandi es su guardarropa, con la consecuente estudiada materialidad de las texturas y el arte de combinar los diseños. En la imagen. una americana del pintor Richard Merkin, 1968.

Batines; la estética prenda de la noche
15 de 20
Comparte la fotografía
Batines; la estética prenda de la noche

La bata del artista visual estadounidense William Trost Richards, 1850. En la visión de Charles Baudelaire –que desarrolló la idea del dandi– el artista-dandi transmite un mensaje espiritual que trasciende y se opone a las vulgaridades del mundo cotidiano.

El traje, siempre a medida
16 de 20
Comparte la fotografía
El traje, siempre a medida

Las cuatro piezas de un traje de 1928. Los trajes se han reinterpretado en numerosas ocasiones, aunque se ha mantenido constante la idea de la ropa confeccionada a medida como una manifestación de autoconstrucción reflexiva.  

Camisas de colores, pero sin desentonar
17 de 20
Comparte la fotografía
Camisas de colores, pero sin desentonar

Detalle de grupo de camisas de Francis J. Carolan, 1900. “Un dandi es una ropa que lleva a un hombre, un hombre cuyo comercio, oficina y existencia consiste en el uso de ropa. Cada facultad de su alma, espíritu, cartera y persona es heroicamente consagrada a este único objeto, el sabio y buen uso de ropa: mientras los demás se visten para vivir, él vive para vestir”, afirmaba Thomas Carlyle.

Más allá de Occidente
18 de 20
Comparte la fotografía
Más allá de Occidente

El diseñador y actor indio-estadounidense, Waris Ahluwalia. El dandi es mucho más que la comúnmente criticada persona superficial dedicada solo a la capa exterior, pues los límites del dandi son juguetones y cimbreantes.

Kevin Lobo, nuevo icono del dandismo
19 de 20
Comparte la fotografía
Kevin Lobo, nuevo icono del dandismo

En la imagen, el diseñador Kevin Lobo, responsable de las líneas de alta gama de Hugo Boss. Proveniente de la palabra inglesa dandy, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua le atribuye al término en castellano la siguiente definición: “Hombre que se distingue por su extremada elegancia y buen tono”. Sin embargo, lo escueto del enunciado no debería provocar que se acote la importancia del término al universo del saber estar y del buen vestir.

Si quedara un solo dandi vivo en todo el planeta moriría nada más despertar, pues debemos suponer que si vive es que está dormido. Ningún dandi verdadero soportaría nuestra necedad, nuestra torpeza, nuestra fealdad mal disimulada con afeites de marca. El mundo globalizado ha llevado el horror burgués contra el que clamaron Baudelaire y Oscar Wilde a tal cénit, que dudo mucho que alguien de esa condición anímica rebelde, la del dandi, haya sobrevivido.

[Lea aquí: Lecciones de estilo los 'dandies' de África]

Porque hay dandies de lo meramente estético, y dandies de lo estético y lo ético. Y los padres fundadores de la estirpe pertenecían a la versión más seria del concepto del dandismo, la concepción que le da a esa idea una dimensión metafísica. El dandi no es sólo alguien elegante o refinado, ni es tampoco un marica que no se atreve a salir del armario, como insinuaban nuestros diccionarios que confundían al dandi con el petimetre o el lechuguino. Sino un rebelde que rechaza la sociedad en la que vive, y que la desafía de muchas maneras.

[Lea aquí: De Gary Cooper a Lapo Elkann: iconos de la elegancia]

Pero ¿puede haber dandies en este siglo XXI, y cómo sería ese dandi hoy, cómo se definiría? De entrada yo me atrevería a concluir que un mundo como el nuestro no deja hueco para representantes de ese concepto en su forma más radical.

Durante el siglo XX hubo, sobre todo en el universo rock, reencarnaciones numerosas y sucesivas del dandismo. Primero con los mods británicos, cabalgando sus vespas con traje de bancario y chaquetón impermeable con cuello de piel de imitación. Más tarde vinieron la escandalosa elegancia de Bryan Ferry y su grupo Roxy Music, y también David Bowie y sus imaginativas renovaciones visuales. Por otro lado, ¿qué fueron los rockeros glam sino dandis histerizados por la fealdad del mundo?

Los mejores fueron ingleses, con esa forma natural de la distinción, ese esnobismo estilizado y sin arrogancia que caracterizó a David Niven. Era un hombre que por un lado resultaba pura percha, todo le sentaba bien. Y si hubo alguna vez un dandi americano, esa contradicción de términos, habrá que acordarse de Cary Grant, tan señor también él, tan perfecto. Y es que ante la invasión de elegancia globalizada, o vistes de Armani o cambias de escala de valores y, en lugar de subir peldaños, y regresas al grunge, como hace mi querido Ray Loriga. 

Personajes
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios