Jeff Bezos, Evan Spiegel y otros grandes gurús de Silicon Valley

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Marc Andreessen
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Marc Andreessen

Dinero efectivo. Un importante gurú tecnológico que ha invertido más de 300 millones de euros en empresas relacionadas con la criptomoneda. Blockchain, o cadena de bloques, es la tecnología que todos desean y muchos temen. Resulta de una fórmula descentralizada que permite que el almacenamiento de los datos –por ejemplo: quién paga, quién recibe el pago y la cantidad abonada– se registre en diferentes puntos impidiendo toda manipulación. Esta tecnología tiene otras aplicaciones, como la de generar contratos vinculantes, pero básicamente revoluciona todo el sistema económico y político como lo entendemos, ya que pone fin al control de los bancos centrales. Y de los privados, también. Los primeros pasos para la transformación de este negocio ya se están dando, con Paypal, Facebook Payments y también Google, que desean convertirse en canales de pago, o experimentos tan creativos como los de la joven startup 21.co, que permite hacer un abono con tan solo enviar un email.

Jeff Bezos
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Jeff Bezos Las cosas hablan entre sí. Jeff Bezos, dueño de Amazon, posee la tercera riqueza del mundo y la posibilidad de ser el empresario más influyente del futuro. La interconexión de los objetos cotidianos no es una novedad, pero cada vez estamos más cerca de su implantación definitiva. No se trata solo de que el coche se comunique con al semáforo y con otros vehículos, intercambiando información en tiempo real, sino también de que elementos hasta el momento analógicos se digitalicen. Gracias al desarrollo de materiales semiconductores de última generación, como los que desarrolla NXP, así como de sensores ultra-sofisticados, nuestro control sobre los sistemas eléctricos o térmicos del hogar será innecesario, ya que estos se auto regularán al dar y recibir información constantemente. El sueño de la pereza, sin embargo, no está exento de riesgo, ya que todos estos aparatos conectados pueden amenazar la privacidad. No es de extrañar que empresas como Amazon o Cisco deseen controlar tanta información.
George Hotz
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George HotzLos coches fantásticos. George Hotz, hacker que rompió el código del iPhone en 2007 con 17 años, ha creado un software de autoconducción: comma.ai. No es ningún secreto. En pocos años no necesitaremos conducir. Los grandes fabricantes de vehículos, de forma independiente o asociados a alguna empresa tecnológica, llevan un tiempo ensayando coches que se manejan por sí mismos. Y chocándolos también, ya que aún son necesarios algunos ajustes –que el desarrollo del IoE. y la A.I. implementarán– para poder ir al trabajo echando una cabezadita. Lo que no está tan claro aún es quién será propietario de dicho vehículo, si usted o alguna empresa pública o privada que gestione el parque. Es decir, si alguien como Über, que ha revolucionado la economía, será capaz de reconvertir su negocio o si esta empresa acabará en el cementerio de lo que pudo ser de Silicon Valley.
Katrine Bosley
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Katrine BosleyVida más allá de la vida. Katrine Bosley es la presidenta de Editas Medicine y consejera de algunas de las más importantes empresas de innovación biomédica. Varios son los frentes que la carrera hacia de la vida eterna tiene abiertos. Por un lado, tenemos la reproducción de tejido humano e incluso de órganos en laboratorio como intenta United Therapeutics, o Vuzix e Intel Corp con sus prótesis biónicas. Y aunque los avances más prometedores se encuentran en la manipulación del genoma y el estudio del ADN como hace Editas, a corto plazo lo único que puede lograrse es un freno a la enfermedades, como el cáncer en Stemcntrx, o el envejecimiento, algo que están intentando en United Biotechnology e incluso en Google, con su programa Calico, que estudia la biología para poder controlarla.
Dag Kittlaus
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Dag KittlausMáquinas que aprenden. Dag Kittlaus creó Siri pero pasó al bando contrario y ahora trabaja en Viv, sistema que está avanzando a sus competidores. Si usted sufrió pesadillas al ver cómo los robots intentaban destruir a los seres humanos en Terminator, sepa que la tecnología nos lleva en esa dirección. Gracias a la inteligencia artificial, la función de las máquinas será la de recibir órdenes y acatarlas, como hasta ahora, pero poco a poco irán siendo más autónomas y no solo nos propondrán ideas, sino que podrán ponerlas en práctica por sí mismas. E incluso podrán desarrollar formas alternativas de pensar. Por el momento, los cerebros capaces de interactuar con los que las grandes empresas de Silicon Valley están compitiendo son Viv (Samsung), Alexa (Amazon), Deepmind (Google), Siri (Apple) y Watson (IBM). Estos prototipos, algunos en una fase más desarrollada que otros, tienen en común el hecho de ser una especie de gestores domésticos, aunque vayan a crecer en capacidad. Así que sea amable con ellos.
Ethan Brown
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Ethan BrownAlimentar el planeta. Ethan Brown con su imagen de americano medio, sanote y ecológico, es la publicidad perfecta de su empresa Beyond Meat. La industria cárnica está en el visor de una serie de empresas que, además de salvar al planeta, quieren hacerlo dando placer al paladar. Ya han conseguido crear productos similares a la carne bovina, porcina y aviar a partir de proteínas vegetales que, según quienes los han probado, poseen una textura y sabor muy similares a la original. Habrá que ver si Impossible Foods y Beyond Meat también pueden superar los frenos de la industria alimentaria tradicional. Por su parte, la empresa Soylent ha conseguido seducir a los trabajadores de Silicon Valley con preparados sintéticos líquidos que prometen un futuro sin necesidad de masticar.
Evan Spiegel
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Evan SpiegelEnredados a los vídeos. Evan Spiegel ha transformado Snapchat en algo con lo que los usuarios se identifican, una marca. Algo que muy pocas empresas logran. Las redes sociales son el frente más popular de la innovación tecnológica y también un modificador de hábitos muy efectivo, ya sean individuales o colectivos. Hemos presenciado como Facebook o Instagram se han convertido en algo más que un entorno virtual, y pronto, según los expertos, seremos testigos de cómo Twitter y su influencia en la información desaparecerán. El testigo ha pasado a manos de Snapchat, que ha conseguido federar a una base de milennials –jóvenes que actualmente tienen entre 15 y 35 años– que se comunican preferentemente a través de la aplicación del fantasmita. Quizás precisamente porque el resto de la población no sepa cómo demonios funciona o cuál es su gracia. Sea cual sea la red que se elija, lo que está claro es que en estos momentos el formato más atractivo para cualquiera de ellas es el vídeo.
Rony Abovitz
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Rony AbovitzTriple ficción. Rony Abovitz es el excéntrico responsable de Magic Leap, la empresa de VR más secreta y una de las más prometedoras también. La tecnología que nos adentra en la irrealidad más absoluta tiene aplicaciones limitadas y sobre todo lúdicas, aunque los grandes desarrolladores estén intentando hacerse con el prototipo más avanzado. Introducirse en espacios digitales con la sensación de estar en ellos puede generar no solo beneficios económicos, sino también posibilidades emocionales. Mezclando la realidad y la ficción, borrando el límite entre ambas, nos expondremos a sensaciones totalmente nuevas que podrán incluso modificar nuestra forma de percibir y de sentir el mundo. Por el momento, los que de verdad se frotan las manos con estas nueva tecnología son las empresas de telecomunicaciones y nuevos medios, ya que gracias a la realidad virtual podremos comunicarnos no ya por teléfono o vídeo, sino cara a cara. La teletransportación virtual.
Decidiendo el futuro
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Decidiendo el futuro En el Valle de Santa Clara, en California, conocido como Silicon Valley, se está produciendo una de las batallas culturales más decisivas de la contemporaneidad. Los bandos, si bien están muy diferenciados, son de complicada detección. Por un lado, tenemos a los “que apoyan un sistema de valores más hippy, la generación de Steve Jobs, y por otro los que abogan por los valores de la filósofa ultraliberal Ayn Rand, que son los de la generación de Peter Thiel”, explicaba el inversor Roger McNamee en un reportaje publicado por el New Yorker en el contaba, también, que él había llegado al valle para hacer del mundo un lugar mejor, mientras que a los libertarios, como al asesor de Trump, “les da igual lo que está bien o mal, solo quieren hacer dinero”.

En el Valle de Santa Clara, en California, conocido como Silicon Valley, se está produciendo una de las batallas culturales más decisivas de la contemporaneidad. Los bandos, si bien están muy diferenciados, son de complicada detección. Por un lado, tenemos a los “que apoyan un sistema de valores más hippy, la generación de Steve Jobs, y por otro los que abogan por los valores de la filósofa ultraliberal Ayn Rand, que son los de la generación de Peter Thiel”, explicaba el inversor Roger McNamee en un reportaje publicado por el New Yorker en el contaba, también, que él había llegado al valle para hacer del mundo un lugar mejor, mientras que a los libertarios, como al asesor de Trump, “les da igual lo que está bien o mal, solo quieren hacer dinero”.

[Lea aquí: Turismo espacial, los planes de Elon Musk y otros genios]

Esta declaración de intenciones marca claramente las dos direcciones que puede tomar la innovación empresarial y su influencia en la sociedad. Si las posibilidades de mejorar la vida de las personas a través de la tecnología crecen con cada patente, también es cierto que esta se hace más en base a una potencial limitación de las libertades individuales y a la amenaza de una pérdida de control democrático a manos de las empresas privadas. Mucho más si tenemos en cuenta que los avances significativos en el campo tecnológico de los próximos años se darán en la inteligencia artificial (A.I. en sus siglas en inglés). Y que esta tecnología invasiva y controladora, aunada al Internet of Everything (IoE), puede generar cambios en los modos de producción, distribución y conexión nunca antes imaginados. 

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