David Lynch desvela los oscuros secretos de su universo y su vida

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El universo invertido
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El universo invertido

El documental Art Life: David Lynch, el libro El hombre de otro lugar, de Dennis Lim, y la tercera temporada de Twin Peaks recuperan la figura de este cineasta irrepetible y, con él, su universo de oscuridad y maldad cotidiana, tan complejo como adictivo. El documental repasa algunas de las confesiones más profundas de Lynch.  (Foto: Jérôme Bonet)

Videoclips
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Videoclips

Art Life: David Lynch ha sido rodado en el taller de su casa de Beverly Hills, donde le vemos deambulando por los espacios caóticos, sentado con la mirada perdida o pergeñando los elementales y torturados cuadros que solo pueden ser asimilados al art brut, una tendencia estética en la que las obras son creadas por personas con hándicaps psíquicos. En la imagen, David Lynch, tras la cámara, en el rodaje de un vídeo clip de Nine Inch Nails, en 2013. (Foto: Jérôme Bonet)

Rodajes diferentes
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Rodajes diferentes

No resulta difícil visualizar a Lynch en uno de esos centros en los que tratan a los pacientes con terapias como emborronar hojas en blanco o construir objetos; la diferencia es que Lynch ha optado varias veces a los Oscar, ganado la Palma de Oro en Cannes, viaja en jet privado y es una de los creadores más respetados no ya del cine, sino de la cultura popular. Un genio. La locura de Lynch es doméstica y tiene sus raíces en lo que se oculta tras la aparente normalidad de aquello que nos es familiar, en el horror que viene a visitarnos. En la imagen, momento del rodaje de Twin Peaks.

El gran amor de 'terciopelo azul'
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El gran amor de 'terciopelo azul'David Lynch, junto a Isabella Rossellini, durante el rodaje de Terciopelo Azul (1986), con la cual mantuvo una relación sentimental a raíz de la película. “Mi hermano y yo jugábamos en la calle y aquella noche era bastante tarde –explica Lynch en el reciente documental–. De repente, desde la oscuridad, llegó esa extraña figura. Nunca había visto una mujer desnuda y esta tenía una piel blanca e inmaculada. Creo que su boca sangraba. Ella llegaba andando tranquilamente y parecía una gigante, era algo misterioso. Un ser de otro mundo”. Esta anécdota, que después reproduciría en su film Terciopelo Azul, sería el detonante de la bajada a los infiernos del protagonista.
Comienza el experimento
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Comienza el experimentoTerminando sus estudios, se casa con una joven estudiante, Peggy, con la que tiene una hija, pero la carestía, la impotencia creativa y el peso oscuro de la responsabilidad, la realidad cotidiana, le arrastran a una espiral suicida de la que saldría con un golpe de suerte. Lynch consigue una beca para estudiar en la prestigiosa International Film Institute de Los Ángeles. Algo que, como explica el propio director, le cambiaría su estado de ánimo de manera absoluta: “La primera mañana me quedé un rato de pie mirando al sol, como si me estuviesen arrancando el miedo de adentro”. Allí, trabaja incansablemente en Cabeza Borradora (en la imagen), que le llevaría cinco años, un retrato postindustrial, enfermizo y angustiante que se convertiría de forma instantánea en obra de culto y que le acarrearía a Lynch su primer encargo comercial. 
Los misterios de Los Ángeles
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Los misterios de Los Ángeles Carretera Perdida, de 1997, abriría una ruta sofisticada en lo audiovisual y compleja en lo narrativo que, junto a Mulholland Drive, de 2001, e Inland Empire, de 2006, conforman la trilogía de Los Ángeles, la ciudad adoptiva de Lynch. Un lugar que báscula entre ficción y realidad con la naturalidad con la que el cineasta nos hace atravesar la pantalla para enfrentarnos a nuestros propios monstruos.
Invasión psicológica
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Invasión psicológica

Mulholland Drive no solo supone la continuación en cuanto a estilo y forma de Carretera perdida, sino que marca un antes y un después dentro de los llamados thrillers psicológicos. En la imagen, Naomi Watts y Laura Harring, protagonistas de la película.

Un gran reto
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Un gran reto

Mel Brooks, el director de El jovencito Frankesntein, vio en Lynch al hombre perfecto para El hombre elefante, la historia real de un joven de fisionomía deforme que pasó de ser fenómeno de feria a fenómeno de la alta sociedad. Lo mismo que le sucedería al propio Lynch, quien pasó de ser un cineasta underground a pasearse en la alfombra roja de los Oscar nominado a mejor director.

La obra maestra
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La obra maestra

Mientras que Terciopelo Azul nos adentra en la idílica vida de una pequeña ciudad para descubrir cómo el mal habita en sus entrañas, este mismo tema le sirve a David Lynch para, en 1990, para facturar un producto que se convertiría en icono y fijación colectiva a nivel planetario: la serie de televisión Twin Peaks. 

La obra maestra
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La obra maestra

Realizada junto a Mark Frost, la primera temporada es de una precisión absoluta que, sin embargo, se degrada en la segunda, en la que los creadores no participarían por desavenencias con la cadena ABC.

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La obra maestra

Nadie puede discutir a la tercera temporada que ahora llega la indiscutible virtud, críticas al margen, de resucitar el mito para volver a situarlo frente al escrutinio universal.

Sus 'años américa'
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Sus 'años américa'

Para oxigenarse del formato televisivo, Lynch rueda Corazón Salvaje, con Laura Dern y Nicolas Cage, una delirante road movie con notas de estilo gótico sureño con la que ganaría en Cannes. E inmediatamente después, en 1991, Fuego, camina conmigo, que resume los días previos a la muerte de Laura Palmer, el personaje protagonista de Twin Peaks. Son sus años Americana, término que abarca la dimensión más popular y vernácula de la cultura estadounidense y a la que Lynch siempre ha homenajeado y trata con reverencia.

David Lynch concentra su mirada en el lienzo de color amarillento sobre el que intenta moldear una masa pegajosa. Dando torpemente forma a esa protuberancia informe como si jugase con su propio cerebro, cierra un bucle metafórico que define también gran parte de una cinematografía, la suya, que se desdobla en paradojas conceptuales con la facilidad con la que se da la vuelta a un calcetín.

El documental de reciente estreno 'Art Life: David Lynch', del que procede la mencionada secuencia, vincula sin cesar imágenes de las pinturas y dibujos del director con la voz en off del propio Lynch (Estados Unidos, 1946), que narra hechos relevantes de su vida, desde su infancia hasta su primer largometraje experimental, 'Cabeza Borradora', en 1977. 

 

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