Todos los tipos de sal y cómo degustarla

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El producto más importante
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El producto más importante

Agua de mar, sol y viento: hacen falta solo estos tres elementos para obtener un producto muy diverso por color y consistencia según la zona de recolección. Hablamos de la sal marina artesanal, que en los últimos años se ha tomado su revancha sobre la sal gema (antes más utilizada por su bajo coste), entrando como protagonista primero en las cocinas de los chefs más vanguardistas; luego en los estantes de las boutiques gastronómicas y en las despensas de los gourmets; y, por fin, en los cócteles más de moda.
Texto: Marina Liverani

Sal rosa (Himalaya)
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Sal rosa (Himalaya)

De textura fina y una atractiva coloración rosácea. Se recoge en las salinas que se encuentran a los pies de la cordillera del Himalaya. Es delicada, de sabor tenue.

Halen Môn (Gales)
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Halen Môn (Gales)Una de las sales más peculiares,de una coloración gris-marrón cuando se presenta en cristales. Está ahumada con madera de roble galés y tiene un sabor intenso y característico que sirve para aportar matices a algunos platos.
Kala Namak (India)
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Kala Namak (India)Es la rarísima “sal negra”, con un intenso aroma a azufre que no invita precisamente a probarla. Sin embargo, es muy adecuada para salar verduras.
Atmosphere (Sudáfrica)
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Atmosphere (Sudáfrica)Flor de sal marina originaria de Suráfrica, mezclada con algas y especias. Se comercializa en un molinillo de diseño y es adecuada para platos de pescado, pastas y arroces marineros.
Flor de sal de Camargue (Francia)
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Flor de sal de Camargue (Francia)Apareció en el mercado francés hace unos 20 años y se ha impuesto en todo el mundo como una de las sales más finas. Procede de la capa superior de las salinas marinas de Camargue y la recogen tradicionalmente con una especie de rastrillo (‘lousse’). Algunas marcas incluyen la firma del recogedor, a la manera de un vino de autor.
Sal gris de Guérande perfumada con setas (Francia)
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Sal gris de Guérande perfumada con setas (Francia)Rica en oligoelementos, la sal gris de Guérande es una de las más célebres del mundo. En esta ocasión se presenta perfumada con boletus y otras setas.
Flor de sal de Es Trenc (España)
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Flor de sal de Es Trenc (España)Entre las sales más exquisitas de España, procedente de las salinas de Es Trenc, en Mallorca. El chef Marc Frosh se ha aliado con sus productoras para ofrecer versiones aromatizadas con aceitunas negras (en la imagen), flor de hibiscus o hierbas mediterráneas.
Esotica (Italia)
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Esotica (Italia)Flor de sal con hierbas, pepperoncini y pimienta, picante e intensa. Perfecta para carnes asadas.
Sal roja (Isla Mauricio)
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Sal roja (Isla Mauricio)La más difícil de la colección, ya que sólo se consigue en mercadillos de Isla Mauricio. Es una sal muy fina, mezclada con chiles minuciosamente triturados, de modo que el conjunto integre un polvo uniforme. Para dar un toque ardiente a platos exóticos.
Flor de sal de Es Trenc (España)
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Flor de sal de Es Trenc (España)Esta es la versión aromatizada con flor de hibiscus.
Maldon (Inglaterra)
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Maldon (Inglaterra)La favorita de los chef creativos. Se caracteriza por sus grandes cristales de forma plana, que aportan sabor y textura a los platos si se la añade en el último momento. Es de una gran pureza.
España, foco de salinas
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España, foco de salinas

No es casualidad que entre las zonas productoras en España –donde de los 5,2 millones de toneladas producidas, solo el 4% se destina a la alimentación, el 7% al deshielo, en torno al 50% a la industria química, y el resto a otros destinos– se encuentren el parque natural de las Salinas de Ibiza y Formentera; o las salinas d’Es Trenc, en Mallorca; o las de las costa levantina entre Alicante y San Pedro del Pinatar; o las marismas del Parque Natural de la Bahía de Cádiz, en el estuario que forma la desembocadura del río Guadalete... O que en Italia –por continuar en el Mediterráneo– las sales más apreciadas sean las de Margherita di Savoia, Cervia y Trapani, todos ellos lugares solitarios, románticos y únicos en los que el tiempo parece haberse detenido y donde surgen auténticos reinos de la sal. 
Texto: Marina Liverani

Salinas del mundo
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Salinas del mundo

Cada salina ofrece un producto con propiedades organolépticas únicas, derivadas de la tradición y de las características de los mismos lugares. La sal de Cervia, por ejemplo, es dulce, debido a la baja concentración de cloruros amargos: un kilo de esta sal cuesta 3 euros. En Francia, merece especial mención la sal de Guérande, en la costa atlántica del país, que es todavía recolectada de forma artesanal entre junio y septiembre, según el antiguo método celta que prevé exclusivamente el uso de palas de madera, ya que el metal podría contaminar la pureza del producto. De Francia, a Hawái, con su sal roja y negra. La primera debe su tonalidad a la arcilla roja, un mineral que se mezcla con la sal durante el proceso de evaporación y contiene una cantidad de hierro cinco veces superior a la sal común; mientras que la segunda destaca por su particular proceso de secado, sobre piedras volcánicas, que confieren al mineral ese inconfundible sabor amargo y seco, además de un intenso perfume.
cócteles más de moda.
Texto: Marina Liverani

Experimento culinario
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Experimento culinario

En la imagen, vistas de la reserva de la Laguna dello Satgnone, que se extiende desde Marsala hasta Trapani, en Sicilia, Italia.
De sazonador anónimo, la sal se ha convertido en un ingrediente inspirador y un producto con el que experimentar, hasta el punto que existen sales ahumadas, ahora muy de moda por su gusto peculiar, más complejo y rico. Típica de la cocina escandinava es, por ejemplo, la sal ahumada con madera de haya u olmo o encina, según la tradición vikinga. De hecho, la sal es también un producto cultural, y cada latitud tiene sus costumbres y sus recetas, como el gomashio, un condimento típico de la cocina oriental preparado moliendo los granos de sal con sésamo tostado.

Texto: Marina Liverani

Función estética
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Función estética

Más allá del gusto, la sal va desempeñando en la cocina también una inédita función estética. Es, por ejemplo, el caso de la sal Maldon, que recibe su nombre de la localidad inglesa en la que se recolecta y se somete a una particular elaboración que transforma los cristales en llamativos y crujientes copos (ideales para dar el toque final a los platos). Y un capítulo aparte merece la célebre sal rosa del Himalaya, que se extrae de las minas de sal de Kewra, una de las más grandes y antiguas del mundo. Se trata de una sal con una alta concentración de minerales, que se caracteriza por su sabor y pureza, propiedades muy apreciadas por los chefs, especialmente para el pescado crudo.
Texto: Marina Liverani

Gustos al margen, es evidente que la sal ya no es una sola. En realidad, nunca lo fue, aunque durante años pretendieran ocultárnoslo dividiendo el mundo entre sal de mesa y sal gorda. Hoy, la sal se ha dignificado. Cocineros de la talla de Ferran Adrià proclaman alabanzas como ésta: “Es un producto mágico, que marca la diferencia. En la cocina, lo primordial es el fuego, después la sal y en tercer lugar la leche”.

Y en las mejores tiendas de delicatessen la oferta de diversifica: hay sales españolas, portuguesas, inglesas, de lugares míticos (el Mar Muerto, el Himalaya), de playas paradisíacas (Es Trenc, en Mallorca); hay sales exóticas (la negra, de la India) y de andar por casa, también perfumadas y mezcladas con algas, especias, setas...

Pero lo mejor de todo este salado asunto es que la sal, por más buena y exclusiva que sea, es un lujo posible. Lo cual nos permite acaparar una buena cantidad de sales distintas en la despensa, para impresionar a los amigos y dar un toque distinto hasta al plato más sencillo. Una patata asada, por ejemplo, nunca sabrá igual con un toque de Halen Môn (la sal ahumada de Gales) que con una pizca de la delicada sal rosa del Himalaya. 

Gourmet
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