Restaurantes de montaña: el placer de comer en plena naturaleza

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Hotel del Oso (Cantabria)
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Hotel del Oso (Cantabria)

Si por algo ha obtenido fama este restaurante –alojado en un hotel rural con preciosas vistas– es por su cocido lebaniego elaborado a base de garbanzos, acompañados de berza, carne de cerdo, ternera y relleno. Una gastronomía con carácter basada en un buen producto de mercado y platos tradicionales de Cantabria.

Época (Valencia)
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Época (Valencia)

Rodeado de jardines aromáticos en plena huerta Valenciana, este restaurante cuenta con zona chill out, zonas privadas y cuatro salones con diferentes capacidades, algunos interiores (como el de la imagen) y otros exteriores. Como no podía ser de otra forma, la paella es el plato estrella de la carta. Muy recomendable la de pato y caracoles.

Los Frutales (Madrid)
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Los Frutales (Madrid)

En un principio era una Posada-Restaurante en la que había ocho habitaciones y se daba cobijo y comida a los montañeros. Ahora, más de cien años después, su esencia se mantiene intacta pero con las mejoras que la reforma de 1981 llevó a cabo. Cuenta también con un Hotel Rural compuesto por seis habitaciones y un salón común. Afirmar que sus croquetas con jamón son las mejores de toda la sierra de Guadarrama no es ningún disparate. Si no se lo cree, pruébelas. 

Bodegón de Mallacan (Huesca)
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Bodegón de Mallacan (Huesca)

Este restaurante medieval se encuentra en el privilegiado enclave de la Plaza Mayor de la Villa de Aínsa, en una gran casa que data de finales del siglo XI y principios del XII declarada Monumento Histórico-Artístico. Sus salones, con vistas a las montañas, son el complemento perfecto a su gran oferta gastronómica: una refinada carta elaborada con una selección de platos de la cocina regional del Pirineo Aragonés que componen un poema de agradable sabor y un placer para los paladares más exquisitos. Cochinillo crujiente confitado, abrito de nuestras montañas guisado en su salsa, lenguado en salsa de almendras... La oferta es variada (y deliciosa).

Binibona Parc Natural (Mallorca)
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Binibona Parc Natural (Mallorca)

En esta finca culinaria el huésped puede disfrutar de una espectacular terraza con vistas a la montaña y al valle. Cocina mediterránea creativa en un menú degustación compuesto por cuatro platos. Un consejo: reserve con mucha anticipación.

Restaurant Ideal Collserola (Barcelona)
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Restaurant Ideal Collserola (Barcelona)

Inaugurado en 1995, en el corazón del Parque Natural de Collserola, en Barcelona, Restaurant Ideal Collserola vive en una antigua casa veraniega y sobresale por su excelsa propuesta de cocina mediterránea y contemporánea. El entorno natural que acompaña al restaurante  es uno de los factores diferenciales del lugar, como puede comprobarse en la imagen. 

Casa Marcial (Asturias)
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Casa Marcial (Asturias)

Un lugar que respira familiaridad. Casa Marcial está situado en Asturias, en la bucólica aldea de La Salgar. Pero no es el clásico restaurante donde todo empieza y acaba en la mesa. La experiencia comienza antes de probar el primer bocado, durante el mismo viaje hacia el restaurante a lo largo de un entorno rural con un precioso paisaje de montaña. Así lo demuestran su enclave: entre el mar, el río Sella y la montaña, con maravillosas vistas a la Sierra del Sueve, al lado del Mirador del Fitu, considerado una de las vistas más espectaculares de Asturias y a diez kilómetros de la Playa de Vega en Ribadesella. Casa Marcial busca platos basados en una cocina de inmediatez y frescura, que respeta la tradición e introduce una evolución técnica y creativa, despertando en el cliente nuevas y viejas emociones a través de su memoria gustativa.

El Xalet de Montjuïc (Barcelona)
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El Xalet de Montjuïc (Barcelona)

¿Existe algo más innovador que comer cocina mediterránea de autor en un salón giratorio? El Xalet de Montjuïc cumple exta experiencia gracias a los ventanales, donde se puede observar un perfecto 'skyline' de la ciudad entrelazado en un cielo inmensamente mediterráneo.

Asador de Ángel (Madrid)
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Asador de Ángel (Madrid)

Este emblemático restaurante de la sierra madrileña tiene como especialidad los asados en horno de leña y las carnes rojas de la Sierra de Guadarrama. Sin embargo, el verdadero secreto de su éxito es conjugar la creatividad y las recetas tradicionales, manteniendo los aromas y sabores de la materia prima. "Come la mejor carne de la sierra de Guadarrama" reza su lema. Una verdad en mayúsculas.

Restaurante José Vicente (Huelva)
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Restaurante José Vicente (Huelva)

Este mesón-tienda triunfa con sus productos de cerdo ibérico. Los cortes del cerdo protagonizan la cocina de la temporada (setas, castañas, verduras, caza...). También destaca por su cocina tradicional de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche, que se traduce en potajes, sopas típicas, lomo ibérico de bellota, embutidos ibéricos, rabo de toro, carrilleras al pimentón de la Vera, cordero frito, castañetas guisadas, verduras con jamón y unos guisos con setas que le han granjeado fama entre los amantes de la micología.

El Portal del Echaurren (La Rioja)
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El Portal del Echaurren (La Rioja)

El viajero del siglo XXI encuentra su parada perfecta en el hotel-restaurante Echaurren. Ubicado en la localidad de Ezcaray, entre el camino de Santiago y la ruta de los vinos de Rioja, ofrece una cocina de máxima calidad de la mano del cocinero Francis Paniego.

Casa Cirilo (Madrid)
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Casa Cirilo (Madrid)

200 personas entran en Casa Cirilo. Allí se celebran banquetes de bodas, bautizos y comuniones, pero no hace falta irse a celebraciones tan señaladas. Basta con darse una vuelta un fin de semana por Cercedilla a tan solo 2 km de su vecino gastronómico por excelencia, Los Frutales, para comprobar que allí no hay ninguna celebración oficial y, sin embargo, está lleno de gente. Como recomendación, los judiones de la granja. También, la carta de vinos es extensa. Déjese asesorar.

Así como el calor es a la playa y la piscina, el frío lo es a la montaña. Ya sea por aquellos recuerdos que evocan tiempos agradables, como la infancia o las primeras pisadas en la nieve –en realidad, cualquier momento es bueno, la nieve siempre se disfruta con cierta añoranza, conscientes de que no sabemos cuándo volverá a cruzarse en nuestro camino–, hasta un pasatiempo de aventura como es adentrarse en la naturaleza o simplemente disfrutar de la paz que la rodea. En tiempos de frío, la montaña se coge con más ganas. 

Y en este sentido, el buen comer no entiende de visitantes. Ya se trate de un montañero, capaz de recorrer kilómetros y kilómetros sin inmutarse; un amante de la naturaleza, que prefiere un rato de retiro y tranquilidad a modo de paseo; o un simple vecino de la zona, los restaurantes de montaña se caracterizan por algo especial: allí se come bien (muy bien, de hecho). 

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Este poder de satisfacer a todos los perfiles de personas se basa principalmente en su oferta culinaria: comida casera, de temporada, producto local, postres artesanos... Pero también en las maravillosas vistas que rodean a los restaurantes, muchos de ellos alojados en hoteles rurales; y otros, simplemente en medio de una carretera que lleva a un pueblo en plena montaña, donde se encuentran muchos más.

En otoño, la montaña y la sierra se convierten en aliados para disfrutar de la gastronomía. Presentamos una selección de restaurantes por España perfectos para una escapada de fin de semana, pero también para cualquier momento del año. Da igual que llueve, nieve o haga un sol espléndido, la experiencia siempre quedará en el recuerdo.

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