Bacardí, historia viva del ron cubano

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El origen
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El origen

Emilio Bacardí, hijo de Don Facundo, pasó gran parte de su vida conspirando contra la dominación española y terminó siendo el primer alcalde de Santiago de Cuba. Patriotas cubanos hasta la médula (su hijo Facundito Bacardí participó militarmente en la Guerra de Independencia de Cuba), las primeras generaciones de Bacardí consolidaron y expandieron la empresa en los años difíciles de la guerra y la ulterior dominación americana, hasta asociar su ron al popular dicho, que entonces derivaba de un cartel publicitario: “Ron Bacardí, el que a Cuba ha hecho famosa”.

Maniobras de supervivencia
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Maniobras de supervivencia

En sus operaciones expansivas, los Bacardí terminaron por comprar destilerías fuera de Cuba y comenzaron a asentar parte del negocio en Puerto Rico. En la década de 1950, bajo la dictadura de Batista, los Bacardí simpatizaban con los esfuerzos por derrocar a su gobierno. Al triunfar la revolución castrista, Pepín Bosch, presidente de Bacardí, le dio a Fidel el beneficio de la duda.

La familia
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La "familia"

Pero Castro se proponía implementar cambios económicos y políticos radicales en la isla y en 1960 terminó por expropiar el negocio de ron de la familia y todas sus propiedades. Por muy patriotas que fuesen, los Bacardí eran capitalistas. Un duro golpe que supondría el abandono de Cuba de toda la familia y la reorganización del negocio a través de sus operaciones en Puerto Rico y México. En el exilio, los Bacardí asumieron un destacado liderazgo en la oposición anticastrista.

En la imagen, Emilio Bacardí y su esposa, Elvira Cape, con sus hijos, esposas y nietos, en su residencia Villa Elvira, en Santiago de Cuba.

Oportunidades en Cuba
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Oportunidades en Cuba

Los años de la prohibición en Estados Unidos fueron una de las oportunidades de oro para el ron cubano, con La Habana convertida en Las Vegas del Caribe, ofrecía un paraíso de alcohol y desenfreno para los turistas americanos.

La historia
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La historia

Desde sus primeras botellas comerciales, y sin perder el clásico símbolo del murciélago, el ron Bacardí ha evolucionado sensiblemente. En 1909, el Daiquiri Bacardí parte desde Cuba hacia ciudades de todo el mundo. A mediados de 1930, los motivos de la etiqueta permanecen casi idénticos, para cambiar radicalmente al filo de la revolución castrista y estilizar sus botellas y etiquetas en tonos más claros y cálidos.

Casa Bacardí Sitges
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Casa Bacardí Sitges

En la imagen, una vista del exterior de la casa-museo de Bacardí en Sitges. Desde su fundación en 1862, la marca apostó de manera clara por su expansión internacional, abriendo planta en México, en 1931, y en Puerto Rico, en 1936 —que es hoy la fábrica de ron más grande del mundo—, y, finalmente, al filo de la llegada de la Revolución, en Las Bahamas, en 1958, donde se halla instalada en la actualidad la sede central de la compañía. Todos estos momentos son junto a la apertura de la casa-museo de Sitges los hitos más importantes de la compañía. 

El fundador
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El fundador

Facundo Bacardí pasó lustros experimentando en un horno de cocina, y con un alambique de fabricación casera, en su humilde trastienda de bebidas: se trataba de refinar con múltiples destilaciones el rústico aguardiente de caña de azúcar, hasta entonces despreciado en los establecimientos más selectos. Pero cuando ya había alcanzado fórmulas innovadoras, en 1852, dos terremotos consecutivos y una epidemia de cólera provocaron su total bancarrota.

Salas llenas de historia
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Salas llenas de historia

Una de las salas de la Casa Bacardí de Sitges, en la que está presente cada momento y personajes más importantes de la marca. Uno de los más llamativos de la saga fue el primogénito de Facundo, Emilio Bacardí Moreau. Si, hacia 1888 –en coincidencia con los preparativos de la Exposición Universal de Barcelona, y, según la leyenda, en agradecimiento porque un brebaje hecho con su ron había curado de una grave enfermedad al infante Alfonso XIII– la reina regente María Cristina otorga a la compañía el título de “Proveedor de la Casa Real”. Casi simultáneamente, Emilio se convierte en uno de los líderes del Ejército mambí, que se alza contra la dominación española en Santiago de Cuba.

Medicina etílica
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Medicina etílica

Si en el último cruce de siglos, Bacardí se ha expandido con la adquisición de otras bebidas espirituosas, cien años atrás se concentró en la creación de cócteles exclusivos con su ron Blanco Superior. Se atribuye a la época del propio fundador la aparición del mojito, a partir del 'aqua vitae', un brebaje que, en el siglo XVI, el marino Richard Drake daba a su tripulación para protegerla del escorbuto. Luego, hacia 1898, vendría el daiquirí, homónimo de la localidad del Oriente cubano en que el ingeniero Jenning S. Cox ofrecía a sus mineros una composición semejante, para prevenir la fiebre amarilla. El cubalibre debería su nombre al brindis que profirieron unos soldados, en el American Bar de La Habana, cuando, hacia 1900, con el estreno de la independencia de Cuba, cargaron sus coca-colas el toque mulato de un bacardí blanco; y la piña colada, cuya referencia más antigua es de 1922 e igualmente datada en Cuba (según The Travel Magazine), se hizo famosa en el año 1937 en Puerto Rico, cuando comenzó a popularizarla un maestro coctelero de Bacardí llamado Ramón Marrero, más popular como Monchito.

Barricas con secretos
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Barricas con secretos

Mientras que Ron Bacardi Superior está considerado 'el rey de los rones, el ron de los reyes', su segundo presidente, Emilio Bacardí, estuvo ocho años encarcelado por los españoles. Luego pasó a convertirse en el primer alcalde de la ciudad en la Cuba libre.

La belleza de Sitges
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La belleza de Sitges

La casa-museo de Bacardí, situada en plena costa de Sitges, goza de una luz privilegiada, lo que constituye otro de sus atractivos. 

EL BACARDÍ QUE PUDO GOBERNAR CUBA
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EL BACARDÍ QUE PUDO GOBERNAR CUBA

Su nombre figuraba en una terna de candidatos que el embajador de Estados Unidos presentó a Batista para que convocara un gobierno de transición que evitara el advenimiento del castrismo. Yerno de una hija del fundador y vicepresidente de la compañía, José Pepín Bosch fue el miembro de la saga con mayor proyección pública. Había sido ministro de Hacienda en el último Gobierno democrático, de Pío Socarrás (1948-1952) y apoyó a Fidel Castro en sus comienzos. Fue uno de los empresarios que le acompañó en su viaje a Estados Unidos, en 1960, y, a la vuelta, persuadido de sus intenciones de expropiación, logró sacar del país hasta el último maestro-destilero de su compañía. En los papeles exhumados durante la investigación del asesinato de Kennedy, su nombre figuraba como partícipe en la compra de un bombardero B-26 con el que se planeaba destruir refinerías de petróleo en Cuba, una operación finalmente abortada por la anticipación de la noticia en la primera plana de The New York Times.

Un siglo y medio de historia da para muchos rones y combinados. Sobre todo, si se trata de una compañía implantada en una isla que, como Cuba, ha conocido todos los regímenes políticos, desde la Corona española, cuando surgió la marca, al castrismo, que acabó expropiándola.

Desde luego, aquel muchacho de 15 años de edad, hijo de un albañil, que, hacia 1830, emprendió una larga travesía desde Sitges a Santiago de Cuba, no podía ni atisbar que daría su apellido a un imperio que hoy produce 264 millones de botellas de ron al año, que exporta a 170 países. Viajamos a Sitges para explorar la Casa Bacardí, una exposición permanente sobre la saga familiar y el proceso de elaboración y expansión del célebre ron.

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