Hielo, limón y burbujas: las mejores aguas con gas del mercado

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San Pellegrino (Italia)
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San Pellegrino (Italia)

De fina burbuja, es el Champagne entre las aguas con gas. Tiene un bajo contenido en sodio y mana de una fuente al pie del monte Gazzaro, cerca de Scarperia, en los Alpes italianos.

Perrier (Francia)
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Perrier (Francia)Otro clásico: procede de los manantiales de Vergeze y está reforzada con gas natural procedente de la misma fuente. Es ligera y refrescante.
​Vichy Catalán (España)
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​Vichy Catalán (España)Un clásico entre las aguas, de sabor muy característico gracias a su compleja composición mineral, que incluye bicarbonatos, sodio, cloruros, potasio, flúor, calcio, magnesio y litio.
Quarzia Italia
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Quarzia ItaliaDe botella estilizada y bajo contenido mineral, llega desde un bello paraje en Lanzo d’Intelvi y resulta fina y delicada, con una finísima burbuja que acaricia el paladar.
Oxygizer Austria
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Oxygizer AustriaLlega desde el Tirol y está enriquecida con 150 mg. de oxígeno por botella, gracias a un sistema patentado que se supone de lo más saludable. Cristalina y ligeramente punzante, no está carbonatada.
Ty Nant Irlanda
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Ty Nant IrlandaGracias a su singular botella azulada se convirtió hace unos años en un agua obligada en cualquier restaurante de diseño. La versión carbonatada es refrescante, con una fina aguja.
Lauretana Italia
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Lauretana ItaliaAgua bendita, procedente de los glaciares del Monte Rossa y con una inimitable botella, diseñada por Pininfarina. Sutil y agradable en la boca, está recomendada para todo tipo de dietas.
Apollinaris Alemania
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Apollinaris AlemaniaEsta agua procedente de la región volcánica de Eifel es un bien preciado desde la época de los romanos, que la repartían por su imperio en tinajas. Desde 1900 se embotella en cristal y cautiva paladares con su compleja mineralización.
El agua todo lo da
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El agua todo lo da

Deberíamos saber elegir entre las aguas para comer y aquellas para beber después de un café, las que sientan bien por la mañana y las que son beneficiosas por las noches. Y todo esto, limitándonos a las aguas “puras”, porque si vamos más allá nos daríamos de bruces con el último invento de los americanos: aguas “mejoradas”: con cafeína para los dormilones; con flúor, para niños con debilidades dentales; con hormonas, para señoras menopáusicas e incluso con compuestos similares a la viagra... El agua todo lo da.

Para qué nos vamos a engañar: España es un país que destaca más por el consumo de vinos que por el de aguas. Sin embargo, ningún gourmet que se precie debería pasar por alto el líquido elemento a la hora de equipar una buena despensa o preparar un banquete de altura. Los distribuidores de las mejores aguas del mundo parecen haber tomado nota de este asunto y hoy ya es posible disponer en las mejores tiendas de un gran surtido de aguas minerales, de los orígenes más diversos.

Centrándonos en las aguas con gas, las españolas y las francesas triunfan en los escaparates, con clásicos tan consolidados como Vichy Catalán o Perrier. Pero esto no deja de ocultar el fenómeno de las aguas italianas, que avanzan con paso firme, sobre todo en la restauración. El panorama acuático se completa con referencias de una gran diversidad de orígenes: aguas irlandesas, alemanas, inglesas, austriacas... Pero, ¿cómo elegir entre una y otra agua? ¿Se trata tan sólo de atender a nuestras viejas costumbres, dejarnos tentar por una etiqueta original o un diseño de botella vistoso o ya es hora de que comencemos a pensar de una buena vez en que, como en otras cosas, existe un agua para cada ocasión? 

Un buen amigo italiano, Fabrizio De Cinti, restaurador, barman y sobre todo gran experto en aguas, ofrecía una curiosa alternativa en un pequeño local de Madrid (hoy desgraciadamente desaparecido): un menú maridaje con platos de cocina italiana, vinos y aguas. Con cada plato, Fabrizio no sólo cambiaba el vino –algo ya por todos experimentado– sino también el agua, con argumentos tan sólidos como “con este vino tan delicado no deberías beber Vichy, que tiene una mineralización tan intensa; aquella déjala para mañana, después de la fiesta de esta noche la necesitarás...”

Siguiendo los consejos de este sabio aguatero, deberíamos saber elegir entre las aguas para comer y aquellas para beber después de un café, las que sientan bien por la mañana y las que son beneficiosas por las noches. Y todo esto, limitándonos a las aguas “puras”, porque si vamos más allá nos daríamos de bruces con el último invento de los americanos: aguas “mejoradas”: con cafeína para los dormilones; con flúor, para niños con debilidades dentales; con hormonas, para señoras menopáusicas e incluso con compuestos similares a la viagra... El agua todo lo da. / Imágenes: FOTOSTREMA

Gourmet
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