Krug, la aristocracia del champagne

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El pueblo del champagne
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El pueblo del champagne

Imagen del pueblo Mesnil-sur-Oger, con el viñedo de Le Clos du Mesnil, propiedad de Krug. En la cima de la colección Krug se encuentra el Clos du Mesnil, un champagne también de añada que se elabora únicamente a partir de la producción de un pequeño viñedo (1,85 hectáreas) situado en Mesnil-sur-Oger. 

Viñedos
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Viñedos En la imagen, un viñedo en Avize. En Krug, lo primero que llama la atención es la sospecha de que esta casa vive un poco ajena al ajetreo general. Y no es porque después de casi dos siglos de vida de la empresa los nervios del personal ya no afloren ni porque con el cambio de propiedad (Krug pertenece desde hace unos años al todopoderoso grupo Louis Vuitton Moët Hennessy), la calidad de la cosecha no les quite el sueño. 
El momento preciso
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El momento preciso El enólogo Nicolás Audebert (en la imagen verificando la madurez de las uvas chardonnay) es un ejemplo de la renovación en el equipo de Krug. 
Crianza
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CrianzaBotellas Magnum en los pupitres, durante la crianza en las bodegas. En Krug la calidad es una cuestión íntimamente relacionada con la continuidad: el champagne de la casa deberá tener siempre la misma categoría, le pese a quien le pese y mucho más allá de los caprichos climáticos. 
Barricas antiguas
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Barricas antiguas Las viejas barricas de Krug, que se limpian, naturalmente, a la intemperie.
Logo emblemático
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Logo emblemático Desde que Johann Joseph Krug fundara la maison en 1843, por aquí han pasado las peores plagas, las mayores en forma de bombas, como las que obligaban a Paul Krug (el padre de Rémi) a refugiarse en las cavas de la bodega y que destruyeron la ciudad de Reims en la Gran Guerra. Sin embargo, nada ha podido con la maison. 
También vinos
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También vinos Muestrario de los vinos “tranquilos” que se combinan en el ‘assemblage’ del champagne Krug Grande Cuvée. La Grande Cuvée es el orgullo de Rémi Krug. Combinando vinos de diferentes pagos y añadas ha conseguido mantener el estilo a través de los tiempos.
Magia y espuma
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Magia y espuma El gran mérito de Krug es que las seis generaciones siguen conviviendo en la elaboración de los champagnes, ya sea por mantener los procesos tradicionales de elaboración y por incorporar nuevos métodos.
Etiqueta para la historia
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Etiqueta para la historia El último Krug Clos du Mesnil del mercado es el de 1992, un blanc de blancs (exclusivamente de chardonnay) elegante y de notas minerales del cual sólo existen (o han existido, mejor dicho) 7.888 botellas y 200 magnums. Sobra decirlo: uno de los champagnes más exclusivos del mundo.
Detalles
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Detalles Detalle de las botellas en bodega.
Los secretos de Krug
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Los secretos de KrugLos preciados vins de réserve, los vinos tranquilos que tras la fermentación en barricas se guardan en depósitos de acero hasta 12 años, esperando formar parte de la famosa cuvée.

¿Cuál es el secreto de Krug? ¿En qué reside su magia y prestigio? Porque champagnes hay muchos, y algunos excelentes, pero ninguno alcanza el influjo evocador de Krug. No se trata en ningún caso del champagne más caro ni del más antiguo. Incluso hay otros que cuentan con leyendas más pintorescas y célebres. Pero no hay otro con el “cartel” de Krug entre los champanófilos más experimentados.

[Lea aquí: El decálogo del champagne]

Para buscar el origen de la magia de Krug no hay nada mejor que viajar hasta Champagne-Ardenne, echar un vistazo a los magníficos viñedos de la maison, sumergirse en las húmedas cavas subterráneas –en la rue Coquebert, en el centro de Reims– y ser testigo del assemblage que realiza Rémi Krug –el último de los Krug que han sido propietarios de la casa desde hace seis generaciones– con los vinos tranquilos, de diferentes pagos y diferentes añadas, para obtener el estilo inconfundible de la Grande Cuvée, el champagne emblemático de la casa.

Ahora bien, ¿cómo convive la leyenda de Krug en un mercado como el actual? Un ejemplo de la renovación del equipo de Krug es Nicolás Audebert, el joven enólogo de la casa, un treintañero campechano que antes de llegar a Krug trabajó en otras empresas del grupo, como las bodegas Terrazas, que posee Chandon en Argentina.

"La casa mantiene su identidad", sostiene Remi Krug, "continuamos eligiendo las uvas con las que trabajamos, mantenemos nuestros métodos de elaboración, decidimos la composición de las cuvées y las añadas que no salen al mercado porque consideramos que no tienen la calidad adecuada; el grupo nos aporta todo su aparato de comunicación, marketing, contabilidad y logística. Es una buena ecuación que asegura la supervivencia del estilo Krug”. / Imágenes: JUAN SERRANO CORBELLA

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