Tipos de patatas: de la 'Monalisa' a la 'criolla'

  • Pantalla completa
Monalisa de guarnición (Francia)
1 de 15
Comparte la fotografía
Monalisa de guarnición (Francia)

Es originaria de los Países Bajos, pero los franceses la han convertido en la estrella de las guarniciones, donde luce sus formas armoniosas y su piel lisa.

Criolla (Colombia)
2 de 15
Comparte la fotografía
Criolla (Colombia)Esta patata americana llega a nuestras cocinas en bote, debidamente pelada. Es sabrosa y de consistencia firme, apta para guisos con carne.
Mary Pipper (Irlanda)
3 de 15
Comparte la fotografía
Mary Pipper (Irlanda)Una epidemia que destruyó los cultivos de patata en 1845 causó una hambruna histórica en Irlanda. Por eso la que ahora nos llega, suave y delicada, está tan mimada.
Violeta (Francia)
4 de 15
Comparte la fotografía
Violeta (Francia)Llama la atención por su color, muy característico. En la cocina es muy dócil, de textura refinada e intenso sabor. Es originaria de Bretaña.
Chipiona nueva (España)
5 de 15
Comparte la fotografía
Chipiona nueva (España)Andalucía también tiene una representación en esta selección de patatas, con esta variedad muy difundida en Cádiz. Tiene una piel muy fina y una pulpa delicada.
Ratte negra (Francia)
6 de 15
Comparte la fotografía
Ratte negra (Francia)Probablemente la más excéntrica. De forma irregular, presenta una pigmentación muy oscura, que al pelarla tiñe los dedos. Es deliciosa hervida, con un chorrito de buen aceite.
Ratte blanca (Francia)
7 de 15
Comparte la fotografía
Ratte blanca (Francia)Se la conoce también como Quenelle de Lyon, tiene formas caprichosas y un sabor ligeramente almendrado. Es una de las favoritas en la Alta Cocina.
Bintje (España)
8 de 15
Comparte la fotografía
Bintje (España)Híbrido creado en 1905 por un agricultor holandés, que la bautizó con el nombre de un alumno. Poco difundida hasta hace poco, al descubrirse su buena aptitud para purés.
Caesar (España)
9 de 15
Comparte la fotografía
Caesar (España)Es un ‘best-seller’ en el mundo de los tubérculos. Ovalada y de piel amarilla, se aprovecha mejor en fritura.
Claustar Primor (España)
10 de 15
Comparte la fotografía
Claustar Primor (España)Se cultiva en tierras malagueñas y se caracteriza por su piel amarilla y lisa, su forma oval, ligeramente alargada, y su textura delicada.
Franceline (Francia)
11 de 15
Comparte la fotografía
Franceline (Francia)De color rojo y forma oblonga, es una de las patatas más bellas. Es originaria del norte de Francia y sabrosísima cocida al vapor, para acompañar pescados.
Monalisa (España)
12 de 15
Comparte la fotografía
Monalisa (España)Es la versión castellana de la famosa patata flamenca, de color ligeramente más oscuro aunque las mismas cualidades. Perfecta para asar.
Canaria (España)
13 de 15
Comparte la fotografía
Canaria (España)La papa canaria no es una sola, porque en las islas se cultiva una quincena de tubérculos de este tipo. La más difundida es ésta, la Bonita Colorada, pequeña y sabrosa.
Kennebec (España)
14 de 15
Comparte la fotografía
Kennebec (España)La popular ‘patata gallega’ tiene una consistencia firme, gracias a lo cual ha dado lugar a los famosos ‘cachelos’ que tan bien acompañan el pulpo o el lacón.

Pizarro y sus secuaces, que buscaban oro al mismo tiempo que daban carpetazo a los siglos dorados del imperio incaico, encontraron sin proponérselo un producto que daría muchas más alegrías que el preciado metal a la vieja Europa. Porque, a fin de cuentas, ¿qué sería de los holandeses –por ejemplo– si no fuera por la patata? ¿Quién hubiera salvado a los países del norte del continente de las temidas hambrunas de los siglos XVI y XVII?

Rebobinando la cinta de la historia, el primero en dar cuenta del tubérculo en cuestión fue Pedro Cieza de León, quien, en 1533, en su Crónica española del Perú, relataba: “En las cercanías de Quito, los habitantes tienen, además del maíz, otra planta que les ayuda en gran medida a subsistir: las papas. Cuando se cuecen, tienen una pulpa aún más suave que la de las castañas”.

[Lea aquí: Sabores del mundo]

Sin embargo, a pesar de pasar como sus “descubridores”, los españoles no somos grandes expertos en patatas. Y eso que ahí está la tortilla, el plato español más universal, refrendando la identidad patatera nacional. Aun así, si se le pregunta a cualquier viandante –incluso a algún cocinillas– sobre las diferencias entre una patata Ratte y una Monalisa o sobre la conveniencia de freír o guisar una patata Franceline, el estupor está servido.

No sucede lo mismo en Francia, donde la diversificación patatera es muy significativa, o en Perú –país de origen del tubérculo, al fin y al cabo– donde en cualquier mercado se pueden contar un centenar de papas distintas. Pero los tiempos cambian y el sibaritismo del español aumenta, de modo que en las tiendas con el gourmet más selecto comienzan a lucir patatas de los más diversos orígenes y formas, cada cual para un uso determinado. Son patatas con nombre y apellido. Y hasta con pedigrí. Aquí las presentamos.  

Gourmet
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios