Pitarque: el genio del reciclaje que hace robots de cualquier cosa

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Bolaños
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Bolaños

Pese a su aspecto compacto y pesado, Bolaños es un PitarqueRobot muy elegante y decorativo. Su cuerpo es un voltímetro electrónico y su cabeza la válvula de una antigua radio.
Medidas: 36cms x 15cms

Opel
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Opel

La casualidad fue el inicio de este sobrio robot, al encontrar un logo de Opel tirado en la calle, un cuerpo simple y una cabeza que le recordó a Arcos a Bender (el simpático personaje de la serie de dibujos 'Futurama').

Ortiz
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Ortiz

Una de sus primeras creaciones, Javier Arcos reconoce que "este robot me gusta mucho por su simplicidad". Un ejemplo de lo asombroso que puede hacerse con una lata de bonito del Norte y el casquillo de una lámpara.
Medidas: 19cms x 11cms

Minolta 16
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Minolta 16

Un robot temático. En este caso el tema es el cine y la fotografía. La cabeza es un antiguo tomavistas, el cuerpo la caja de una cámara Minolta y los brazos son dos micrófonos.
Medidas: 26cms x 16cms

Heliogen
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Heliogen

Un PitarqueRobot de estilo muy clásico. "Un poco sesentero", dice Arcos. Su cuerpo es un voltímetro para regular la tensión de los televisores (no precisamente de plasma) y su cabeza una bonita válvula.
Medidas: 18cms x 10cms

Fiat
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Fiat

“Como amante de las marcas, me gusta que el cuerpo del robot tenga una”, confiesa, de ahí que no sea extraño observar en sus creaciones palabras como “Fiat”.

Colón
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Colón

Para bien o para mal, a todo el mundo le sonará el clásico detergente Colón, del que Arcos ha construido un Robot de 61x42x23 cm. 

Un dandy robótico
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Un dandy robótico

La elegancia también forma parte de algunas de sus piezas. El de la imagen bien podría ser el primero de una saga de robots elegantes del futuro. 

Cámara vintage
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Cámara vintage

Una cámara de fotos antigua convertida en un robot. 

Maestro del reciclaje
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Maestro del reciclaje

Javier Arcos (en la imagen durante una de sus creaciones) practica la corriente de arte llamada “objetos encontrados” donde es necesaria la “arqueología urbana”, que es la búsqueda de piezas de las décadas de los años 40, 50, 60 y 70 , tales como cámaras de fotos, cuentakilómetros, voltímetros, etc de alto valor estético pero poco valora- das por el gran público.

“Me llamo Javier Arcos y veo robots por todas partes”. Con estas palabras se presenta en su página web este creativo publicitario que, cuando de niño veía en televisión Perdidos en el Espacio, soñaba con tener un amigo robot. Podría decirse que, con el tiempo, ha conseguido rodearse de toda una legión. Javier Arcos compagina su trabajo desarrollando campañas publicitarias y creando identidades corporativas con esta afición en la que cuenta como principales herramientas, por un lado, con su imaginación y habilidad, y por otro, con todo un universo de objetos en apariencia inservibles que convierte en piezas imprescindibles de su creación: latas, cámaras de fotos, faros de moto, piezas de radios antiguas, repuestos de coches...

Todo vale en su taller Pitarque Robots, sobre todo si cuenta con unos años de uso, porque la utilización de piezas de décadas pasadas otorga a sus robots un inconfundible y único aire vintage. Javier Arcos, que identifica los robots con nombres de personas, empresas o marcas, desarrolla todo este proceso creativo en su taller de Madrid, un refugio en el que se dan cita la creatividad y la arqueología urbana y al que podemos adentrarnos a través de su web

Gentlemanía
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