Un paseo por las calles del lujo: de Nueva York a Dubai

  • Pantalla completa
Madison Avenue
1 de 18
Comparte la fotografía
Madison Avenue

Nueva York, Estados Unidos. Detalle de Madison Avenue, situada entre las calles 58 y 75, donde se concentra el mayor número de ‘flagships’ de moda del mundo.

Madison Avenue
2 de 18
Comparte la fotografía
Madison Avenue

Madison Avenue, entre las calles 58 y 75, es la ruta de compras que concentra mayor número de flagships de moda respecto a otras zonas que son escaparates turísticos con los mismos rótulos. A la hora de vender lujo, el pragmatismo norteamericano apuesta por el minimalismo, por lo que los espacios de las tiendas, amplios y luminosos, facilitan una relación transparente entre el cliente y el producto, protagonistas principales del lugar. En Madison, el objetivo es el shopping, y aunque el viajero no lo programe, comprobará que su experiencia de consumo habrá sido tan breve como eficaz, arropado por cientos de personas que, como él, han dedicado unas horas de su estancia en la ciudad a la compra de novedades a tiro hecho.

Dubai
3 de 18
Comparte la fotografía
Dubai

Dubai. He aquí el mayor centro comercial del mundo, con cerca de tres millones de m2, al que además de ciudadanos de los Emiratos Árabes acuden millonarios de Europa, Latinoamérica, Rusia y África.

Dubai Mall
4 de 18
Comparte la fotografía
Dubai Mall

El Dubai Mall es el mayor centro comercial del mundo; a él acuden a comprar no sólo ciudadanos de los emiratos árabes y otras regiones asiáticas, sino también millonarios de Latinoamérica, Rusia, países del Cáucaso, de Africa… Una torre de Babel modernísima, gobernada por leyes religiosas que permiten a todos consumir a lo grande mientras penalizan la ostentación en las mujeres, y cuya exploración puede resultar, como mínimo, útil para ampliar el concocimiento del mundo en el viajero occidental.

The Bund
5 de 18
Comparte la fotografía
The Bund

Shanghai conserva, en su tradicional avenida elegante, la colonial The Bund, ubicada junto al río Huangpu, los edificios art-déco que la convirtieron hace un siglo en la ciudad más cosmopolita de Asia. De nuevo, el capitalismo occidental, hoy cómplice del chino, se ha instalado en la zona abriendo sus lujosas sedes, de espaldas a unas lúgubres callejuelas donde el viajero comprobará que la mayoría de sus habitantes no son millonarios. De nuevo, una experiencia peculiar ofrecida por los mercados llamados emergentes.

Sloane Street
6 de 18
Comparte la fotografía
Sloane Street

Londres, Reino Unido. En la imagen, detalle de un edificio de Sloane Street, una de las calles de compras más importantes de la capital inglesa, situada entre Knightsbridge y Chelsea.

Sloane Street
7 de 18
Comparte la fotografía
Sloane Street

En Londres –la capital europea de los negocios y del comercio internacional, a la que muchos viajeros del mundo acuden sólo a comprar– la oferta de lujo es tan grande como el antiguo imperio británico. En Saville Row, desde el siglo XIX la actividad sartorial del bespoke no ha cesado nunca y sigue innovando dentro de la máxima elegancia masculina. Al recorrer esta pequeña calle, el viajero siente bajo sus pies una densidad de mercurio, algo inaprensible, con todo el peso del know how británico. Pero si tiene prisa, será mejor que se acerque a Sloane Street (en la imagen), entre Knightsbridge y Chelsea, donde el lujo se adquiere de inmediato en tiendas, todas seguidas, de firmas inglesas e internacionales, sin necesidad de publicidad global, algo que sólo ocurre en Londres, donde la calidad es la prioridad.

Rue de Faubourg Saint-Honoré
8 de 18
Comparte la fotografía
Rue de Faubourg Saint-Honoré

París, Francia. Es el enclave que tal vez mejor resuma el sabio ‘esprit’ francés. Es la calle en la que Hermès instaló su sede hace más de un siglo y la que eligió Colette para convertirse en la tienda vanguardista de culto más famosa del mundo. En el número 55 se encuentra, además, el Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia de la República Francesa.

Rue de Faubourg Saint-Honoré
9 de 18
Comparte la fotografía
Rue de Faubourg Saint-Honoré

Resulta difícil escoger una calle de moda en París, aunque la Rue du Faubourg Saint-Honoré es la que tal vez mejor resuma el sabio esprit francés que atesora sus viejas tradiciones mientras inventa otras nuevas, pues es la única calle con boutiques de alta costura y firmas globales que atraviesa la Place Vendôme y sus impresionantes y vetustas joyerías, la calle donde Hermès instaló su sede hace más de un siglo, la que eligió Colette para convertirse en la tienda vanguardista de culto más famosa del mundo. En la Rue, los viandantes miran, desean, murmuran y se detienen a reflexionar antes de entrar en una tienda, pues en París el estilo viene antes que la marca. En esta calle, los consumidores habituales son críticos y caminan por sus aceras como si contemplaran obras expuestas en una galería de arte.

Avenida Omotesando
10 de 18
Comparte la fotografía
Avenida Omotesando

Tokio representa un espléndido alarde de diseño contemporáneo, experimentando con dos disciplinas allí inseparables, el comercio de lujo y la arquitectura. En la avenida Omotesando, cerca de Aoyama, las firmas más elitistas del mundo, incluidas las japonesas, se esmeran en construir edificios proyectados por grandes arquitectos: Tadao Ando (nuevo mall), Kazuyo Sejima & Ryue Nishizawa (Dior), Jun Aoki (Louis Vuitton), Toyo Ito (Tod´s) y Herzog & Demeuron (Prada).

Avenida Omotesando
11 de 18
Comparte la fotografía
Avenida Omotesando

Omotesando es la calle contemporánea de moda que simboliza mejor que ninguna otra, el presente y el devenir del consumo elitista de lujo, y la que más se adelanta al resto del mundo anunciando algo que ya está ocurriendo: que la moda y la arquitectura de firma son pareja de hecho, y se adoran. Así, en sólo diez calles se representan todos los actos del drama del “imperio de lo efímero”, término creado por el sociólogo Gilles Lipovetsky. En él se libra la eterna batalla entre el deseo, el derroche y la injusticia, pasiones humanas que hoy por hoy parecen irreconciliables. Vista de uno de los escaparates de Valentino en la avenida. 

Kurfürstendamm
12 de 18
Comparte la fotografía
Kurfürstendamm

Berlín, Alemania. A París, Londres y Milán se suma actualmente Berlín, una ciudad literalmente joven que, en menos de veinte años, se ha reconstruido a sí misma como importante foco de atracción cosmopolita. De entre sus muchos barrios y avenidas, el bulevar Kurfürstendamm, con una arquitectura espléndida de principios del siglo XX, y las circundantes Adenauerplatz y Uhlandstrasse sugieren un civilizado paseo por tiendas de firmas de lujo, como Jil Sander o Yves Saint Laurent, así como innumerables locales llenos de moda y diseño, cafés y restaurantes.

Kurfürstendamm
13 de 18
Comparte la fotografía
Kurfürstendamm

Los árboles, el rumor de las bicicletas y la amabilidad de los empleados hacen que unas horas de shopping en Berlín sean ya todo un lujo tranquilizador.

Fifth Avenue
14 de 18
Comparte la fotografía
Fifth Avenue

Nueva York, Estados Unidos. Detalle de la entrada de Saks, los almacenes más emblemáticos de la célebre avenida neoyorquina.

Fifth Avenue
15 de 18
Comparte la fotografía
Fifth Avenue

Repleta de apartamentos de lujo y de mansiones históricas, la Quinta Avenida es un símbolo de la bonanza económica de Nueva York. La sección de la avenida entre la calle 34 y la calle 59, es también una de las zonas de compras más exclusivas del mundo junto a Oxford Street en Londres, Campos Elíseos en París, la Vía Montenapoleone en Milán. En la imagen, escaparate de Gucci ante la extraña calma de tránsito.

Plaza Roja
16 de 18
Comparte la fotografía
Plaza Roja

Moscú, Rusia. Con sus 242 metros de fachada, el GUM, irónicamente situado frente al mausoleo de Lenin, se ha convertido en uno de los centros comerciales más famosos del mundo, con una de las mayores concentraciones de marcas de moda de lujo.

Plaza Roja
17 de 18
Comparte la fotografía
Plaza Roja

La ciudad ha recuperado en apenas una década el viejo espíritu esplendoroso y excesivo de la época zarista, y con la ostentación de la inmensa riqueza de su nueva oligarquía, se sitúa en el mapa del lujo como la ciudad con más “morbo” y, por supuesto, la más extravagante. Hoteles de 5 o más estrellas, clubs, gastronomía, spas y, sobre todo, tiendas de grandes firmas. Además de en los restaurados almacenes GUM en la Plaza Roja, el lujo máximo se concentra en la calle Bolshaya Dmitrovka, donde las tiendas de moda conviven con showrooms de Ferrari y Hummer, escaparates gigantes con los últimos Rolex y locales nocturnos, como el mundialmente célebre Simachev. Todo un espectáculo, y, con seguridad, una aventura apasionante.

El lujo se ha convertido en un pastel con sorpresa, del que, como ocurre con el roscón de Reyes, no podemos excluir ninguna porción hasta devorarlo por completo. No existe una nevera que nos permita dosificar su consumo, ya que la moda, su principal ingrediente, está en todas sus moléculas y además es adictiva. Los viajeros anteponen en su agenda de viaje el alojamiento y sus servicios, las ofertas de gastronomía y las zonas de shopping de alta gama de la ciudad en la que van a vivir, y muchas veces a trabajar, durante unos días.

El mercado de la moda de lujo es uno, y es mundial. Sin embargo, en cada área cultural del planeta, vieja o nueva, el mismo producto se presenta y se vende de forma diferente, casi siempre junto con otros elementos locales que lo personalizan y lo hacen único. / Imágenes: CORRADO BONORA

Estilo Hombre
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios