Cómo y por qué el estilo británico ha conquistado el mundo

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El príncipe Carlos de Inglaterra ataviado con el típico kilt escocés.

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El más camaleónico de los músicos británicos contemporáneos, David Bowie, reatratado en 2003.

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La peculiar chaqueta de la histórica marca Barbour.

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El actor Cary Grant (1904-1986).

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El periodista y escritor George Orwell (1903-1950).

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El mariscal Bernard Low Montgomery (1887-1976).

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Lord George Brummel (1778-1840), considerado el primer dandi de la historia. 

Generalmente, cuando pronunciamos la internacionalizada palabra 'fashion' ignoramos que este término es una modificación británica de una palabra francesa: façon, entendido, en la época medieval, como “buen hacer”.

El estilo británico se forjó en la competencia, contraste y, por qué no, ventaja de la referencia francesa. Invadidos durante la edad media, los franceses restringieron el uso de la lengua inglesa en el territorio británico. La resistencia de la lengua inglesa frente al invasor fue uno de los vértices de la lucha británica por conservar y consolidar su estilo de vida.

Pero, sin duda, la presencia de la corte francesa en la edad media dejó sus señales y marcas en el modo de vivir y de entender la vida de los británicos en general y de los ingleses en particular. No es lo mismo.

A veces el proverbial estilo británico pasa por excéntrico. Inclusive entre ellos el ser eccentric no es más que una cualidad motora de un estilo de vida. Algunos personajes de Dickens, Agatha Christie, Edith Sitwell o Chesterton así nos los recuerdan.

Entre sus clubs más famosos se encuentra The Gentlemen’s Club, donde sólo el primer ministro británico tiene garantizada la aceptación. Muchos de estos clubs datan del siglo XVIII, y en el clubland se encuentran algunos de los más famosos y exclusivos. Entre ellos, el Carlton, el Garrick o el Beefsteak (de donde sale la denominación del célebre corte de carne vacuna), el White’s e inclusive el Brook’s.

A estos clubs debe entrarse en la actualidad con traje, posiblemente bespoke, aunque antiguamente el chaqué era la prenda que custodiaba la tradición y el buen vivir de los mismos. Puede llevarse un paraguas, especialmente si es de la casa James Smith&Son y, preferentemente, zapatos negros de cordones estilo oxford clásicos (de moda desde la década de 1830) o en su caso unos estilo derby. El tweed para las chaquetas sport, compradas en Picadilly Circus, son para otras ocasiones.

LA NOBLEZA BRITÁNICA IMPONE ESTILOS
La nobleza británica ha impuesto estilos. Más aún, los estilos que perduran en el tiempo, sobre todo en el ámbito de la discreción del vestir y el andar masculinos, tienen nombres de reconocidos miembros de la aristocracia. Así, hablamos de una chaqueta Duque de Kent o Príncipe de Gales, de un abrigo Chesterfield, puesto de moda por los duques de dicha casa en el siglo XIX, o del estilo Duque de Windsor.

La relación con la nobleza en el vestir y los modos de vida del Reino Unido difiere de la de otras casas reales gracias a que, al haber mantenido el imperio industrial a lo largo de todo el siglo XIX y parte del XX, difundieron y extendieron su estilo “actualizado” a las modas que la revolución industrial lanzaba a todo el mundo como “lo correcto y aceptable”. De este modo, para los habitantes del Reino Unido, el estilo de sus aristócratas y de la casa real son signo de distinción y aceptación, no sólo dentro de la isla sino en todo el mundo, inclusive en la actualidad.

Pero no todo es nobleza en el british style. Desde los años sesenta, una democratización de la moda y de los estilos de vida recorrió el Reino Unido y terminó imponiéndose en el mundo entero, relanzándolos al centro de la escena por su desenfado. De hecho, así se demustra en Londres. En un extremo, Savile Row; en el otro, el postpunk. Y entre estos dos extremos, lo británico. Ese acertijo. No hay en toda Europa una sociedad en la que las fronteras de clase, las fronteras culturales, sean tan infranqueables. Hasta en el acento y en el léxico, en el modo de pronunciar las mismas palabras, las distancias son gigantescas

Estilo Hombre
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