El nuevo 'smart casual': tendencias de estilo a tener en cuenta de cara al otoño

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Bomber de seda tratada (1.990 €) y pantalones (520 €), de brunello cucinelli (1.990 €). Polo de lino, de Gant Rugger (199 €). Gafas de sol, de Tom Ford Eyewear (260 €). Cinturón de cuero, de Fausto Colato (198 €). Mocasines de ante, de Tod's (480 €). (Fotografía: Roberto Sorrentino / Estilismo: Simonetta de Pasca)

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Gafas de sol, de Dolce & Gabbana Eyewear (285 €). Parka resistente al agua, de Loro Piana (2.250 €). Polo de piqué y algodón, de Cains Moore (c.p.v.). Traje de lana y seda, de Corneliani(1.635 €). Cinturón de cuero, de Church's (165 €). Calcetines en hilo de Escocia, de SozzI Calze (30 €). Mocasines, de Fratelli Rossetti (450 €). (Fotografía: Roberto Sorrentino / Estilismo: Simonetta de Pasca)

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Parka resistente al agua, de stone island (625 €). Camisa, de lanificio colombo (250 €). Chaqueta, de luigi bianchi mantova (desde 600 €). Gafas de sol, de Moncler Lunettes (200 €). Pantalones, de Paolini (140 €). Cinturón, de Canales (c.p.v.). Calcetines de Bresciani (30 €). Zapatillas de neopreno y cuero de hermès (795 €). (Fotografía: Roberto Sorrentino / Estilismo: Simonetta de Pasca)

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Gafas de sol, de Prada Eyewear (255 €). Polo en algodón jacquard, de Drome (350 €). Chaqueta de nailon resistente al agua, de Esemplare (580 €). Pantalones chinos de Brooks Brothers (135 €). Calcetines de hilo de Escocia, de gallo (50 €). Sneakers de piel, de Tod's (390 €). Cinturón, de Corneliani (135 €). (Fotografía: Roberto Sorrentino / Estilismo: Simonetta de Pasca)

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Gafas de sol, de ray-ban (162 €). Impermeable, de fay (798 €). Camisa en denim, de sandro (155 €). Pantalones, de Ballantyne (230 €). Cinturón de cuero trenzado, de Corneliani ID (135 €). Calcetines en algodón, de Gallo (24 €). Mocasines de piel, de Doucal’s (340 €). (Fotografía: Roberto Sorrentino / Estilismo: Simonetta de Pasca)

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Bomber de nailon, de K Way (160 €). Camiseta, de acne studios (c.p.v.). Sneakers, de Kenzo (195 €). Cinturón en cuero trenzado, de Sergio Gavazzeni (90 €). Gafas de sol, de prada eyewear (275 €). Calcetines de algodón, de Gallo (25 €). Pantalón vaquero, de Roy Roger's (153 €). Drive shoes en piel, de Car Shoe (350 €). (Fotografía: Roberto Sorrentino / Estilismo: Simonetta de Pasca)

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Chaqueta resistente al agua, de Braddock (699 €). Traje de lana fresca, de Eleventy Platinum (649 €). Camisa blanca de algodón, de Xacus (129 €). Corbata de seda, de Hermès (175 €). Gafas de sol, de Ray-Ban (182 €). Cinturón de Fausto Colato (150 €). Zapatos full brogue en piel marrón, de doucal’s (360 €). Calcetines en hilo de Escocia, de Sozzi Calze (30 €). (Fotografía: Roberto Sorrentino / Estilismo: Simonetta de Pasca)

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Traje de lino, de Ermanno scervino (1.680 €). Camisa de algodón y lino, de Maria Santangelo (c.p.v.). Impermeable, de Montecore (525 €). Gorra de neopreno, de Hermès (290 €). Gafas de sol, de Tod’s Eyewear (420 €). Cinturón de cuero, de Fratelli Rossetti (140 €). Sneakers en piel marrón, de Moreschi (360 €). Calcetines de algodón, de gallo (24 €). (Fotografía: Roberto Sorrentino / Estilismo: Simonetta de Pasca)

El otoño es el momento de decidir qué devolvemos al armario y qué guardamos para el próximo verano. Aunque podrá ya sorprendernos alguna noche fresca o alguna tormenta inesperada, lo cierto es que todavía tenemos por delante muchos días de buen tiempo y mucho calor, sobre todo durante las horas diurnas.

Por fin es el momento de usar los jerséis de algodón que el sofocante calor de semanas pasadas impedía estrenar. Aunque podamos estar cansados de tanto calor y deseando sacar del armario la ropa de invierno, hagámoslo progresivamente y dejemos en él alguna semana más las prendas más propias de la estación invernal.

Así, por ejemplo, de hacer cierto frío, mejor usar las parkas desestructuradas que se vestían en abril o mayo, y no los acolchados protagonistas del mes de febrero. A no ser que pertenezca a ese privilegiado grupo para los que septiembre sigue siendo tiempo de descanso, los looks más veraniegos, como el conjunto blanco total de lino o las bermudas y camisas de lino, deberían guardarse hasta la próxima primavera.

Para el tiempo libre los mocasines de piel sustituyen a las alpargatas, y se prolonga el uso de los calcetines de algodón. Los polos del verano dejarán paso a las camisas de algodón Oxford, pero es pronto para las de viyela. Las tonalidades, sin ser tan vivas como las de puro verano, huyen todavía de los colores ocres u oscuros.

Los conjuntos de trabajo siguen transmitiendo un aire relajado similar al anterior a las vacaciones. Las chaquetas más desestructuradas y los pantalones de lana fría siguen siendo los más adecuados para combatir las suaves temperaturas por venir. Por su lado, el traje de una pieza puede reservarse para los momentos más formales, y el dos piezas se erige como protagonista. Este conjunto formado por chaqueta y pantalón independientes será el que más veremos en este mes y en el resto del año. 

El relajamiento en la vestimenta convierte a este conjunto en el sustituto natural del traje. Aunque nunca podrá sustituir al tradicional traje en eventos de cierta seriedad, la realidad es que, aunque no a todos guste por igual, el traje tal y como hoy lo conocemos tiene los días contados, al menos en nuestro país.

CAMBIOS A GRAN VELOCIDAD

Los códigos de vestimenta están cambiando a una gran velocidad. Si hasta hace muy pocos años la corbata formaba parte del día a día de cualquier oficina, banco o despacho, la realidad es hoy bien diferente. El verano empezó a relajar dichos códigos, y la influencia en Europa del vestir de las nuevas empresas de Internet americanas ha hecho que, no solo en verano, sea difícil ver el número de corbatas de antaño.

Los amantes del buen vestir prefieren el dos piezas al tradicional traje sin corbata, ausencia que resta personalidad y sobre todo elegancia. A no ser que se trate de un traje de un estampado con cierta personalidad, un corte especial o un tono fuera de lo común, los trajes de estampados lisos o colores estándar, azul marino o gris marengo, pueden llegar a aburrir. 

Si seguimos apostando por los trajes enteros probemos a dar entrada a estampados con cierta personalidad. Una raya diplomática, un Príncipe de Gales o cualquier otro estampado elegante más allá del liso, conseguirá un traje más especial. Uno de los estampados menos explotados, pero muy especial, es el conocido como ‘cuadro ventana’, estampado que da lugar a un traje ideal para disfrutar del tiempo libre.

La propia informalidad del estampado permite arriesgar en su corte y hacerlo con medidas más actuales, incluso sustituyendo la corbata por un jersey de cuello vuelto. Esta última opción es particularmente elegante con trajes cruzados. Al quedar poco torso expuesto, el jersey no resta protagonismo al conjunto ni hace echar de menos la corbata. 

Estilo Hombre
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