Camisas: lo que define al gentleman genuino

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La mejor camisa
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La mejor camisa

A la hora de elegir camisa, los expertos recomiendan comenzar atendiendo al cuello. Estos, aunque sea sorprendente, se fabrican pegados a la camisa tan sólo desde los años 30 del pasado siglo, de ahí que se mantengan fijas algunas reglas básicas de aquel entonces. Además, siempre deben tener contacto con la tela del pecho en las puntas. Si nos centramos en cuestiones de estilo, debemos tener en cuenta que el cuello no solo debe complementar el tipo del traje, sino también la fisionomía facial de quien lo lleva, y el tamaño de su cabeza. Las caras delgadas deben evitar los cuellos largos y preferir los altos y moderadamente abiertos. Quienes tengan cara ancha y papada, en cambio, necesitan de un cuello estrecho, al margen de la forma de este, así como evitar los modelos abotonados. Y para los que posean un rostro chato, el mejor cuello será el de puntas cortas.

Mucho más que algodón
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Mucho más que algodón 1. Popelín suizo a rayas.
2. Algodón egipcio en retícula.
3. Viyela de dibujo a cuadros.
4. Algodón con diseño a cuadros Tattersall.
5. Viyela en tono liso uniforme.
6. Lino estampado.
7. Algodón “fil a fil” en tono oscuro.
8. Algodón “fil a fil” en tono claro.0
9. Twill de algodón en dibujo de espiga.
Mucho más que algodón
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Mucho más que algodón 10. Algodón tipo Oxford.
11. Twill de algodón en diagonal.
12. Twill de algodón en diagonal con punto.
13. Batista de algodón.
14. Algodón con dibujo de pata de gallo.
15. Seda con diseño en retícula.
16. Popelín egipcio con diseño a rayas.
17. Popelín suizo de cuadros.
18. Mezcla de algodón y lino. 
Recomendaciones
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Recomendaciones

Cuanto más ancha sea la camisa, más informal se la considera, especialmente si tiene bolsillos (ocurre lo mismo si se acompaña de un cuello blando y sin varillas). Las blancas son un comodín, pero también las oscuras funcionan con holgura. Solo hay que huir con ellas del look ganster, evitando sin lugar a dudas su asociación con corbatas llamativas, particularmente blancas. Hay que optar por oscuras, bien lisas o con un estampado discreto. A la hora de hablar de tejidos, las de seda en tono natural son un clásico para ocasiones formales, así como las de lino para los días de calor. Es difícil equivocarse con las de algodón, vigilando siempre que no sean demasiado finas para no transparentar la piel. Es un detalle que todo caballero debe evitar, tanto como la manga corta. La elegancia requiere puños, con o sin gemelos.

Puños
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Puños

Hay dos tipos de puños básicos. Por un lado, tenemos el francés (arriba a la izquierda), que es el más formal. Este se dobla hacia atrás y requiere gemelos. Por otro lado, los de tipo barril (derecha) son los más comunes, con uno o dos botones. Este último admite variaciones dependiendo de la anchura y perfil, que puede acabar redondeado, en punta o en corte diagonal.

Tipos de cuello
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Tipos de cuello

De izquierda a derecha: 

- Cuello tab debe su fama a Eduardo VIII. Está considerado un patrón que funciona especialmente para camisas que se conjuntan con blazers. Al abrochar sus presillas, otorgan volumen a la corbata.
- Button down o abotonado. Perfecto para el trabajo, pero aún mejor para vestir informal. Lo inventó en 1900 John Brooks, inspirándose en las prendas que lucían los jugadores de polo ingleses, con botones para evitar que aletearan durante el juego. Algunos consideran inapropiado su uso con corbata.
- Abierto o italiano. Es el favorito del Príncipe Carlos  de Inglaterra y de su padre.  Hay varios tipos, como el de punta alargada, el más utilizado y versátil de todos. Su largo depende del ancho de las solapas y las corbatas. También lo hay de punta redondeada o Club, a veces con dos pequeñas aberturas para un alfiler, y que popularizaron los estudiantes de Eton.

 

Combinaciones
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Combinaciones

De izquierda a derecha y de arriba abajo:

- Camisa marino y granate, de Tenkey. Corbata de punto de algodón, de Boss.
- Camisa de algodón, Burberry London.
Corbata con estampado floral, de Mirto.
- Camisa con estampado pata de gallo, de Boss (130 €).
Corbata de seda, de Emporio Armani (C.P.V.).
- Camisa azul con lunares, de La Martina. Pajarita de piqué, de Burberry London.
- Camisa con cuadros vichy, de Hackett. Corbata de seda roja, de Brooks Brothers.
- Camisa de doble puño, de Polo Ralph Lauren. Corbata estampada, de Cremieux.

Combinaciones
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Combinaciones

De izquierda a derecha y de arriba abajo:

- Camisa con microestampado, de Mirto. Corbata en punto de algodón, de Boss.
- Camisa mil rayas, de Ermenegildo Zegna.
Corbata tornasolada, de Emporio Armani. 
- Camisa en azul y blanco, de Mirto.
Corbata de seda azul marino, de Hermès.
- Camisa con estampado vichy, de Hackett. Corbata de punto de seda, de Mirto.
- Camisa de algodón, de Emidio Tucci.
Corbata de seda estampada, de Gant.
- Camisa de doble puño y pajarita estampada. 
Ambas de Polo Ralph Lauren. 

Tal como la conocemos hoy, la camisa masculina es un producto más de la sombría y represiva era victoriana, que acabó con los frívolos encajes habituales del atuendo de las clases elegantes de finales del XVIII —como el famoso Beau Brummell—. Los cuellos y las corbatas se empezaron a coser bajo patrones muy parecidos a los que aún siguen vigentes, es decir, con la camisa abotonada por delante y sin necesidad de ponérsela introduciendo la prenda por la cabeza.

[¿Qué debe tener el armario del gentleman? Pinche aquí para descubrirlo]

La incipiente burguesía del siglo XIX acogió con placer estos cambios e impulsó otros en aras de la comodidad, como que los cuellos, que en principio eran muy altos y llegaban molestamente hasta las orejas, pasasen a doblarse para tener su forma actual. El hábito de usar cuellos y puños blancos con camisa de color es también un residuo de esta época. Surgió como vigilancia contra la suciedad, ya que la camisa blanca lavada, planchada y almidonada era un privilegio que sólo se podían permitir unos pocos.

[¿Sabe que el mejor camisero de Londres es español?]

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