Pacto Navío, el único ron cubano envejecido en barriles de Sauternes

Pernod Ricard homenaje al pacto de 1815 que tras las guerras napoleónicas restableció las rutas comerciales entre el nuevo y el viejo continente

Foto: Pacto Navío es un armonioso ron cubano con carácter francés y alma caribeña.
Pacto Navío es un armonioso ron cubano con carácter francés y alma caribeña.
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Como consecuencia de las Guerras Napoleónicas, las rutas comerciales en Francia quedaron suspendidas durante un largo periodo de tiempo. Cuando el Pacto de 1815 restableció la paz en Europa, se recuperaron las rutas comerciales y el producto más refinado de Francia, su vino, retomó la vía marítima al nuevo mundo.

Sauternes, un vino blanco dulce de Burdeos respetado por los paladares más exigentes, regresó así al mercado a través de los mercantes franceses a cambio de una selección de productos exóticos y refinados. Este viaje abrió la puerta a la creación involuntaria de una auténtica joya para los paladares más exigentes, ya que una vez que el vino era descargado en el puerto de La Habana, sus barriles se llenaban con el ron cubano más fino que emprendía camino hacia Europa.

Durante el viaje de tres meses de vuelta a Francia, un encuentro casual ocurría en la bodega de los barcos: el ron cubano se mezclaba con los aromas del vino de Sauternes dentro de los barriles, enriqueciéndose con un particular aroma y un sabor más suave y delicioso. El ron cubano se encontró así por primera vez con el vino francés.

Ahora, Pacto Navío celebra y recupera, en una elaboración totalmente artesanal, esta vibrante unión incorporando el envejecimiento en barriles de vino de Sauternes, importados de la región de Burdeos. El resultado es totalmente único: un armonioso ron cubano con carácter francés y alma caribeña.

ELABORACIÓN Y CATA
Pacto Navío está elaborado a partir de una minuciosa selección de hasta diez bases de ron añejadas, creadas a partir de la melaza de caña de azúcar cubana, destilada y envejecida en la destilería de San José de las Lajas, a poca distancia de la Habana.

El proceso de envejecimiento se desarrolla en dos etapas, la primera en barricas de roble blanco y los últimos tres meses en toneles de Sauternes, logrando un equilibrio perfecto entre caña y uva y dando como resultado un ron con carácter artesanal agradable y dulce. Instintivamente negro y cubano, con un tono caoba-ámbar y un reflejo brillante, en nariz recuerda fruta tostada y flores suaves. La primera cata ofrece una dulzura que se asemeja a la miel con caramelo y vainilla, evolucionando a una mezcla de canela, cítricos y especias. Su final es duradero y recuerda a la fruta seca.

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