Una cerveza para cada comida

La cerveza conquista las mesas más selectas por su capacidad para crear suculentos maridajes. Si usted es un fiel cervecero, resolvemos con qué debe combinar su bebida

Foto: Los componentes ácidos de ciertas verduras solo toleran la combinación con las cervezas.
Los componentes ácidos de ciertas verduras solo toleran la combinación con las cervezas.
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No es una ciencia exacta. El concepto de maridaje, la unión íntima y armónica entre dos elementos gastronómicos, admite tantos matices que no caben los dogmas. O sí. Como el que destaca las propiedades de la cerveza para armonizar e ensalzar sabores de muy diversa índole: por supuesto, los que pueblan las barras consagradas al aperitivo, en las que la cerveza se impone –con un consumo moderado y responsable–; pero también los que, en esta sabrosa era de culto a la creatividad culinaria, se despliegan en las mesas de los más selectos restaurantes.

La ligera suavidad de la cerveza respeta los intensos sabores de los crustáceos en muchas de sus preparaciones.
La ligera suavidad de la cerveza respeta los intensos sabores de los crustáceos en muchas de sus preparaciones.

No se trata de establecer una competición entre bebidas en la que una se impone a la otra, aunque algún caso de incompatibilidad podríamos encontrar –los ácidos de ciertas verduras, como el amargor de las habas o el sabor metálico de las alcachofas, son capaces de deformar cualquier bebida salvo algunas cervezas–, sino de situar a este producto natural de calidad en el lugar que su tradición y calidad merecen, esto es: al lado de algunas de las más exquisitas delicias.

Por ejemplo: dos gastronomías especialmente en auge, como la mexicana y la japonesa, que han saltado del escalón del exotismo al del reconocimiento de su excelencia y riqueza, tienen a la cerveza como su principal aliada: los sabores especiados de la primera y los agridulces de la segunda necesitan de cervezas ligeras y frescas que ‘alivien’ el paladar y mitiguen el picante.

La cerveza negra (izquierda), por ejemplo, es perfecta para platos y postres con intenso sabor a chocolate.
La cerveza negra (izquierda), por ejemplo, es perfecta para platos y postres con intenso sabor a chocolate.

Escabeches (por ejemplo, arenques marinados al estilo nórdico); guisos con tomate (bacalao a la vizcaína); ensaladas y mostazas (hamburguesas) aconsejan un maridaje con cerveza que equilibre la acidez del vinagre y otros componentes.

En el campo de las verduras, la cerveza aventaja al vinoconvirtiéndose en algunos casos en la única opción de combinación.
En el campo de las verduras, la cerveza aventaja al vinoconvirtiéndose en algunos casos en la única opción de combinación.

También los pescados ahumados y maridados (salmón con salsa de mostaza) encuentran en la cerveza el contrapunto perfecto, que casi se convierte en una obligación en los fritos y para limpiar el paladar de las grasas de las carnes de cerdo (chuletas de Sajonia ahumadas), embutidos (los expertos deciden que su combinación con el chorizo no admite competencia) y pescados azules.

Igualmente los sabores tostados de las carnes a la brasa (entrecot de carne roja sobre parrilla de carbón) armonizan perfectamente con la cerveza, que tiene también su espacio en el universo goloso (como demuestra la combinación de los postres de intenso sabor a chocolate con la cerveza negra).

Para acertar siempre con el maridaje

- Los escabeches, por la acidez del vinagre. Perfectos con cervezas ligeras y de mayor cuerpo.  
- Comidas con las salsas agridulces (cocina oriental). Cervezas ligeras.
- Muy especiadas (cocina mexicana). Ligeras y frescas.
- Los platos en los que abunda el tomate, por la acidez del tomate. Ligeras.
- Los picantes, o lo platos especiados con pimentón y ajo. La cerveza aguanta la agresión de estos aderezos. Cervezas ligeras.
- Las mostazas. Cervezas de gusto suave y sabor más intenso.
- Los ahumados y marinados. Encuentran en las cervezas ligeras y de mayor cuerpo el contrapunto perfecto.
- Las verduras amargas y ácidas (espárragos, alcachofas, calabacines...). Cervezas de sabor intenso.
- Todas las ensaladas, tanto las aderezadas con vinagre como las amargas y especiadas. Cervezas ligeras y de cuerpo medio.
- Los platos grasos en general, porque la cerveza "limpia" la boca. Mejor con las cervezas claras y ligeras.
- Las carnes a la brasa. Cervezas de cuerpo medio.
- Los embutidos cocidos y ahumados. Cuerpo medio y aromáticas.
- Con preparaciones que lleven chocolate, por los aromas persistentes que no soportan el exceso de alcohol. Con cervezas frescas y suaves.
- Platos en los que se sirva el huevo con la yema líquida. Cervezas ligeras y suaves.
- Pescados azules, por la fuerza del sabor y la grasa. Cervezas de amargor suave.

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