Del Connaught al Artesian Bar, el Londres más mixológico

La capital británica se consolida como epicentro mundial de la coctelería

Foto: Vista parcial del The Connaught Bar.
Vista parcial del The Connaught Bar.
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Entre los millones de almas perdidas que dan con sus huesos en Londres, unas pocas esperamos con ansia que la vertiginosa actividad de la ciudad comience a declinar y la luz del día se apague, para asomarnos por fin a las barras más singulares que la capital esconde por doquier. No me refiero, por supuesto, a los masificados pubs, en los que hacerse con una pinta exige el ímpetu de un esforzado rugbier. Las mejores barras de Londres son las de los bares que se han convertido en templos de la coctelería, donde ejercen los magos de la alquimia más reputados del ancho mundo. Más que bar tenders, son sumos sacerdotes, capaces de arreglarnos la vida con sólo agitar el shaker.

A la izquierda, imagen del Bar Boulud. A la derecha, detalles del Artesian Bar.
A la izquierda, imagen del Bar Boulud. A la derecha, detalles del Artesian Bar.

Algunas de las mejores coctelerías de Londres se esconden en hoteles centenarios. Dos de ellas, en el Connaught. Hay quien prefiere The Connaught Bar, un espacio confortable e íntimo, que el interiorista David Collins concibió inspirándose en el cubismo británico de los años ‘20: espejos biselados rematados con marcos plateados, confortables sillones de cuero: sin duda, un lugar perfecto para dejarse tentar por los cócteles que prepara el maestro Agostino Perrone. El otro es The Coburg, de estética menos clásica –aunque igualmente exquisita– firmada por la parisina India Mahdavi. La barra está comandada por Erick Lorincz, cuyo Bacchanology Menú resume de manera didáctica y hedonista 300 años de historia en el arte del beber.

Martinis en el Langham

Compite con la refinada oferta coctelera del Connaught el Artesian Bar del Langham Hotel. Y no sólo por la estilizada ambientación de sus salones: la carta de cócteles del Artesian es probablemente la mejor del mundo, como refrenda el premio recibido en los Spirited Awards de 2011. No conforme con ello, Alex Kratena, bar tender titular del local, se ha empecinado en mejorar lo inmejorable con The Langham Martini, una nueva visión del dry martini –el monumento mayor del arte coctelero–, que combina la exótica expresión cítrica del gin Tanqueray Ten con cinco vermuts exclusivos –diseñados por el botanista Ivano Tonutti–, cada uno de ellos inspirado en una ciudad: Milán, París, Tokio, Nueva York y Londres. Cinco martinis secos, con un inusual poder evocador, y servidos en una revolucionaria copa metálica, capaz de mantener durante un tiempo razonable la temperatura del martini.

Desenfreno estético

También en un hotel –el Mandarin Oriental de Hyde Park– se aloja el Bar Boulud, que, además de la oferta gastronómica que ya ha consagrado el local del chef Daniel Boulud en Nueva York, cuenta con una barra con cócteles de gran calidad. Muy distinto de los locales mencionados antes es el bar del Babylon at The Roof Gardens, que destaca por su inusual ubicación, en la planta 7 de un edificio que ofrece la vista de los jardines más altos de Londres, propiedad de Richard Branson, así como cócteles futuristas con nitrógeno líquido y combinaciones estrafalarias. Por último, los amantes del diseño no deben perderse el Sketch, concebido por Phillipe Starck hace una década, de cuya oferta variopinta destacan los menús del chef Pierre Gagnaire. Recientemente, el artista Martin Creed ha redecorado algunos de sus salones, con un resultado que supera incluso el exceso de la propuesta original de Starck: un batiburrillo de muebles y vajilla de diverso origen, suelos y paredes con trazos realmente hipnóticos…

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