The Macallan, por Chidy Wayne

El ilustrador interpreta algunos de los más emblemáticos whiskys de la marca

Foto: Peerless Spirit, un decantador para guardar un whisky de 65 años que cierra la colaboración de The Macallan con la firma de vidrio Lalique. / Ilustración: CHIDY WAYNE
Peerless Spirit, un decantador para guardar un whisky de 65 años que cierra la colaboración de The Macallan con la firma de vidrio Lalique. / Ilustración: CHIDY WAYNE

Reconoce el ilustrador Chidy Wayne que le obsesiona el trabajo bien hecho, que su autoexigencia le impide dar por terminado cualquier trabajo que realmente no le guste. Una de sus últimas creaciones ha sido una serie de ilustraciones para la marca de whisky The Macallan. No es difícil adivinar valores compartidos. Hablando de obsesiones, por ejemplo.

A la izquierda, listración de la serie 'Fine Oak', con 15 an?os de envejecimiento y presencia de barricas de Jerez. Al lado, una pieza u?nica de la coleccio?n 'Fine & Rare', The Macallan 1926.
A la izquierda, listración de la serie 'Fine Oak', con 15 an?os de envejecimiento y presencia de barricas de Jerez. Al lado, una pieza u?nica de la coleccio?n 'Fine & Rare', The Macallan 1926.

La madera es incluso algo más que una obsesión en la casa escocesa de whisky, es una filosofía, una seña de identidad. Hasta el punto de que su Maestro de Maderas, Stuart MacPherson, vigila y supervisa personalmente todo los procesos que acaban confluyendo en el barril en el que envejecerá el whisky. De la madera, sostiene MacPherson, depende un altísimo porcentaje del sabor final. Y el color. Y ni en uno ni en otro hay más intervención que el paso del tiempo bajo la atenta maestría de MacPherson.

A la izquierda, 'M', de la serie 'Fine Oak', en una sensual botella. A la derecha, Whisky N de The Macallan.
A la izquierda, 'M', de la serie 'Fine Oak', en una sensual botella. A la derecha, Whisky N de The Macallan.

Fruto de ese trabajo artesano, de la destilaría de Easter Elchies House han salido algunos de los mejores whiskys del mundo, como Rare Cask, un single malt envejecido en una selección de 16 barricas de roble distintas. Para interpretarlos, Chidy Wayne ha echado mano de las sensaciones, de las que provocan en él las botellas, los colores o la historia que hay detrás. “The Macallan M –cuenta a Gentleman– me pareció una botella muy femenina.

Las flores que acompañan a Peerless Spirit son flores de vainilla y aluden a una de las notas de su aroma”. Son seis flores, tantas como pilares en los que conceptualmente se sustenta The Macallan: la destilería, construida en 1700; alambiques inusualmente pequeños que concentran el sabor; el corte, que les hace llevar a las barricas solo el 16% de la destilación; las excepcionalidad de las barricas; el color natural; y el resultado, un whisky incomparable.

Nacido en Castellón hace 34 años, afincado en Barcelona, Wayne empezó como diseñador de moda, con unos figurines y dibujos conceptuales que comenzaron a llamar la atención hasta que los sucesivos encargos le encauzaron hacia la ilustración. “Simplemente aplico mi propio lenguaje a las marcas con las que trabajo –explica–. Hay proyectos que te enganchan y este ha sido uno de ellos”.

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