Carlos Falcó, el marqués de Griñón y del aceite

El premio especial de Il Magnifico confirma al marqués de Griñón como el gran embajador del AOVE español

Foto: Imagen de Carlos Falcó (derecha) acompañado de uno de sus mayores placeres: el vino blanco. / GORKA LEJARCEGI
Imagen de Carlos Falcó (derecha) acompañado de uno de sus mayores placeres: el vino blanco. / GORKA LEJARCEGI

Carlos Falcó jamás dejará de sorprendernos. A sus 79 años, es capaz de soportar con entereza el acoso de la prensa rosa, mientras se desdobla en un sinnúmero de actividades promoviendo la excelencia de los productos de lujo españoles desde el Círculo Fortuny, conciliando intereses y calidades vitícolas en los Grandes Pagos de España... Sin renunciar, por supuesto, al sueño de elaborar los mejores vinos en su propio château toledano, Dominio de Valdepusa. Ni tampoco los mejores aceites de oliva, que constituyen su última obsesión.

¿Quién hubiera dicho que aquel indómito grande de España, que en 1974 burló las aduanas introduciendo desde Burdeos 20.000 injertos de cabernet sauvignon, escondidos entre manzanos, para iniciar su aventura como bodeguero, sería hoy el gran embajador del aceite de oliva español? Pues así es. Tras consolidar su trayectoria como viticultor, don Carlos se ha aplicado con entusiasmo a bregar por el AOVE (aceite de oliva virgen extra) patrio. Y lo ha hecho a su modo: buscando la excelencia y poniendo al sector patas arriba. Seguro del potencial que atesora el aceite de oliva español, apostó por revolucionar los procesos productivos tradicionales contratando en el año 2001 al ingeniero italiano Marco Mugelli para poner en marcha una moderna almazara, con un novedoso método de extracción antioxidativa. En aquella bendita almazara, inaugurada en el 2002, nacieron los excelsos AOVE del marqués, como el Oleum Artis, por el que hoy suspiran los gourmets del mundo.

Carlos Falcó, marqués de Griñón, en su casa en Malpica de Tajo, en Toledo.
Carlos Falcó, marqués de Griñón, en su casa en Malpica de Tajo, en Toledo.

Cada vez más inmerso en su querido oro verde, Falcó se atrevió poco después a narrar su pasión oleícola en un libro, publicado originalmente en Italia con el título El gran libro del aceite de oliva. Una historia milenaria (Mondadori), y luego en España (Grijalbo) y Alemania (Hoffman & Campe), con otro nombre: Oleum. Por fin, el momento culmen en la trayectoria olivarera de este aristócrata de insólita biografía tuvo lugar el 17 de marzo, en la Cantina Antinori del Chianti Classico, no muy lejos de Florencia. Allí, los responsables de Il Magnifico Extra Virgin Olive Oil Awards –uno de los certámenes oleícolas más respetados de Italia– le entregaron el Premio Especial por su trayectoria en la mejora de la calidad de los aceites de oliva virgen extra, así como su difusión internacional. Un reconocimiento más que merecido que llena de orgullo al AOVE español.

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