La Cartuja de Sevilla reedita su decorado

La colección se convierte ahora en el segundo decorado creado para la colección Viena

Foto: Cuando esta histórica firma de cerámica cumple 177 años, recupera de su archivo un dibujo que data de 1885.
Cuando esta histórica firma de cerámica cumple 177 años, recupera de su archivo un dibujo que data de 1885.
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Peces es el segundo decorado creado para la colección Viena. Esta colección de diseño depurado, adaptado a los gustos contemporáneos (pero que conserva la esencia de la artesanía de La Cartuja de Sevilla) se estrenó con los intrincados motivos de la vajilla Georgica que firmaba Carmen García Huerta.

En esta ocasión se aplica un dibujo del archivo de la compañía sevillana que data de 1885. Este diseño original mostraba tres carpas japonesas sobre un fondo marino, cubiertas por una red. El origen de este dibujo cabe enmarcarlo en la corriente de exotismo de algunos de los decorados clásicos de la firma, como Ceilán. En un contexto en el que el viaje era extremadamente minoritario, Sevilla despuntaba como un vibrante puerto de comercio con las colonias, los paisajes y objetos de países lejanos que formaban parte de los gustos de la época. A esa evocación al viaje también hace referencia el ancla que desde su origen ha formado parte del emblema de La Cartuja de Sevilla.

En el caso de las carpas, cabe destacar el simbolismo que este pez ha tenido a lo largo de la historia de las grandes culturas asiáticas. Llamada koi en japonés, es uno de los principales componentes de la mitología china. Cuenta la leyenda que fue uno de estos peces el que ascendió por el cauce del río Amarillo y atravesó una de sus grandes cascadas. La consecuencia de tal esfuerzo fue convertirse en dragón. Durante el siglo XIX (cuando nació el diseño original) surgió en Japón una práctica llamada Nishikigoi (“joyas vivientes”), que consistía en cruzar diferentes especies de carpas para lograr hermosas combinaciones de colores. Más allá de la mitología, es cierto que este pez, como el salmón, tiene tendencia a nadar contracorriente y nunca para de moverse. Por ello se ha convertido en un potente símbolo de la perseverancia y el carácter.

Gentlemanía
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