Jordania, viaje por un país en paz

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Jordania, viaje por un país en paz
Petra, la puerta de entrada
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Petra, la puerta de entrada

Vista de Petra desde el Altar de los Sacrificios. La visita a la ciudad requiere de horas de caminata pausada entre montañas horadadas y pórticos palaciegos, en realidad monumentales entradas a tumbas, excavados en la roca. La belleza de Petra permanece intacta. Ajena a circunstancias sociopolíticas, ofrece la misma majestuosidad que llevó a considerarla una de las 7 maravillas del mundo moderno en esa votación universal, de patrocinio privado, fallada el 7 del 7 de 2007.

La capital de todos
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La capital de todos

Imagen del skyline de Amán, la capital de Jordania, donde vive casi la mitad de la población de todo el país. Una ciudad a la que su ubicación sobre colinas y la convivencia de tradición y crecimiento ha concedido un punto vibrante y sorprendente.

Culturas superpuestas
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Culturas superpuestas

Imagen de la Ciudadela de Amán, un compendio de restos de las más diversas y antiguas civilizaciones, que se supone ha estado habitado desde hace varios miles de años.

La Ciudadela de Amán
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La Ciudadela de Amán

Imagen de la mezquita Omeya, en la Ciudadela de Amán, donde convive con restos de varias civilizaciones que han habitado esta colina junto a la capital.

Jerash, la ciudad romana
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Jerash, la ciudad romana

La visita primera en Jordania, tras aterrizar en Amán, nos lleva hasta la cercana Jerash, uno de los núcleos romanos mejor conservados de todo el mundo que los habitantes de la ciudad moderna no dudan en situar, con orgullo, a la altura de Petra entre los atractivos del país. En la imagen, la ciudad moderna, al fondo, desde unos de los numerosos templos que alberga el recinto romano.

Un viaje al pasado
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Un viaje al pasado

Otro de los restos de los numerosos templos, palacios y espacios romanos cuyas ruinas aglutina la ciudad de Jerash. Pavimentos y calles franqueadas por columnas, teatros, espaciosas plazas públicas, templos y murallas componen una fascinante reproducción del urbanismo romano.

El legado de los nabateos
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El legado de los nabateos

Casi conviene acercarse a Petra aliado con una cierta ignorancia para dejar que la historia y el lugar sorprendan al visitante en toda su magnitud. La historia de los nabateos, por ejemplo, un pueblo que ha pasado a los anales como inteligente y trabajador, que se estableció en la zona hace más de dos mil años y convirtió la ciudad de Petra en un importante enclave comercial como ciudad de paso de las rutas de la seda y las especias entre China, India y el sureste de Arabia con Egipto, Siria, Grecia y Roma. En la fotografía, El Tesoro, quizás la imagen más emblemática de Petra y Jordania.

El Tesoro
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El Tesoro

El Tesoro o Al-Khazneh es solo una de las decenas, quizás cientos, de tumbas de similar o igual espectacularidad que acoge Petra, que en realidad necesita horas para ser visitada: un recorrido entre montañas, de estímulos constantes, en el que aparecen aquí y allá piedras horadadas; puertas y columnas esculpidas; rocas de irrepetibles colores naturales; los restos, aun en pie, de un teatro romano del siglo I –en un llamativo ejercicio de superposición de culturas– y, 900 peldaños de roca mediante, un monasterio, Deir, también obra de los nabateos. De las viviendas que habitaron, sin embargo, no queda nada: varios terremotos las redujeron a montones de piedras que aun pueden verse diseminadas por las laderas.

Arquitectura árabe
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Arquitectura árabe

Hall del hotel Mövenpick, junto a Petra. Lo habitual para conocer la ciudad nabatea es llegar el día anterior a la visita y pasar una noche en Wadi Musa -como se llama la ciudad actual junto a la que se encuentra- para emprender al día siguiente desde temprano la visita.

Territorio beduino
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Territorio beduino

Situado al sur, el desierto de Wadi Rum es un peculiar paisaje de arena de tonos rojizos y monumentales rocas en las que la erosión ha dibujado caprichosas formas y texturas, pero ha respetado, sin embargo, petroglifos grabados en la piedra hace al menos dos mil años. La mejor forma de adentrarse en él es contratar una ruta 4x4 para acabar pasando la noche en uno de los campamentos de la zona, regentados por tribus de beduinos que aún habitan entre las dunas del desierto.

Los enigmas del Mar Muerto
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Los enigmas del Mar Muerto

Las leyendas que acompañan a la salinidad del Mar Muerto son reales: un chapuzón en un mar donde la sal supone casi el 30% permite, como tanta foto atestigua, leer un libro tumbado sobre el agua. En la fotografía, vista del Mar Muerto, con el hotel Kempinski Dead Sea en primer plano. Al fondo, a la otra orilla del mar, se adivinan las siluetas de los territorios de Israel.

Bellos mosaicos
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Bellos mosaicos

No muy lejos del Mar Muerto, a unos 50 km hacia el interior en dirección a Amán, se encuentra Mádaba, la ciudad de los Mosaicos. En la imagen, mosaico en la iglesia de San Estaban, en Umm Ar-Rasas, a 30 kilómetros de Mádaba.

Áqaba, destino de buceadores
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Áqaba, destino de buceadores

El fuerte de la ciudad de Áqaba, la ciudad situada junto al Mar Rojo, al sur del país, que atrae a amantes del buceo de todo el mundo. 

Los jordanos presumen de vivir en un país seguro, en el que las puertas de las casas permanecen abiertas y los móviles se dejan sobre las mesas de las terrazas sin miedo a los descuideros. Pero ocurre que la guerra y su onda expansiva deja a veces víctimas colaterales a cientos de kilómetros. Y el miedo y los prejuicios, también. Con frontera con Siria por el norte; Irak por el nordeste e Israel y Cisjordania por el este, Jordania, un país en paz, con una monarquía emparentada por décadas de amistad con la española, ha sufrido en los últimos años un retroceso del turismo que pone en riesgo una de sus principales fuentes de riqueza, pero que, desde otoño pasado, comienza de nuevo a repuntar. Esta galería fotográfica es solo una pequeña muestra de todo lo que puede ofrecer este país único. / Fotografía: YADID LEVY / OLGA JIMÉNEZ

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